Noción de Significado: Paráfrasis y Referencia
Partiremos de la premisa de que para identificar el significado de una palabra, utilizamos una versión parafrástica de esta. Mediante la paráfrasis, se recrean los significados de las palabras de manera más sencilla; es decir, se explica un término de una forma diferente bajo el mismo código de comunicación.
El significado de un término puede aproximarse por procedimientos parafrásticos, pero no debe confundirse con una paráfrasis o un conjunto de estas. Observamos esto al exponer diferentes paráfrasis de un término, incluso técnico. Encontraremos diferentes definiciones, pero, en sentido estricto, ninguna nos permitirá encontrar el significado del término, ya que cada paráfrasis contendrá un significado diferente al de las otras que se refieren a la misma palabra.
El significado de una palabra no es algo aislado ni constituido únicamente de manera mental, sino que debemos compaginarlo con su forma de expresión: el significante.
El significado es lo que nos permite usar una palabra en una serie indefinida de situaciones; es un esquema cognitivo por el cual se constituye el potencial de uso. Esto se observa en la etapa de adquisición del lenguaje: los niños de año y medio o dos años carecen de la capacidad de definición parafrástica pero utilizan las palabras en sus contextos apropiados. Esto demuestra que poseemos un esquema previo a la capacidad de definición, denominado significado.
La capacidad para construir significados no es lo mismo que la capacidad parafrástica. El significado no es el resultado de la capacidad parafrástica, sino que, una vez desarrollada esta capacidad, orientará y estabilizará los patrones cognitivos implicados en la construcción de significados.
El significado es un espacio constituido y accesible multifactorialmente, que el niño elabora progresivamente mediante el reanálisis de los esquemas de uso del término previamente disponibles, con un cierto grado de estabilidad dentro de la variabilidad.
Para explicar esta estabilidad/variabilidad del significado, hay que tener en cuenta la dimensión referencial de las unidades léxicas.
Las primeras palabras utilizadas por un niño suelen ir acompañadas de la mostración de un objeto físico presente en la situación comunicativa con el adulto. La corporalidad es un factor destacable en la delimitación y diferenciación de los objetos designables, constituyendo una operación de percepción categorial.
La discriminación perceptiva motiva el uso de las palabras y, por lo tanto, debe tenerse en cuenta en las intervenciones logopédicas.
El desarrollo léxico orienta y consolida la actividad de percepción categorial. La adquisición progresiva del léxico debe entenderse como un proceso por el cual se establecen guías que estimulan y condicionan la percepción categorial, creando un bucle de relaciones: la percepción categorial es la base para el desarrollo inicial del léxico, pero el desarrollo de la capacidad léxica condicionará, a su vez, las operaciones categoriales.
Clases de Palabras: Organización del Léxico
El léxico se encuentra organizado, aunque los criterios de organización no necesariamente obedecen a normas científicas o de sistematicidad lógica.
Al pedir a una persona que formule nombres de, por ejemplo, animales en un período de tiempo, se revela que el léxico se presenta en una compleja red de relaciones. Estas relaciones constituyen nuestra capacidad de operar estratégicamente, estableciendo clases y subclases léxicas.
Los criterios para la agrupación de palabras en clases o subclases pueden ser de variada naturaleza. No podemos considerarlos preestablecidos, sino que la persona los habilita según el tipo de material léxico o la situación comunicativa. También cabe suponer que las clases léxicas presenten un carácter idiosincrásico. En la intervención logopédica, lo importante no es cómo se realiza la clase, sino el desarrollo de la capacidad genérica para proponer y trabajar con clases de palabras.
Aunque haya heterogeneidad de criterios, distinguimos al menos tres tipos:
- Series: Clases de nombres cuyo significado se encuentra máximamente determinado por la referencia. La serie de nombres vale como nomenclatura con la que se designa un determinado ámbito de referencia. Ejemplos: días de la semana, meses del año. Este modelo se construye sobre la estrategia cognitiva más básica del acto de denominación. Es la única estrategia disponible por el niño en su primera etapa de desarrollo léxico.
- Jerarquías: Tipo particular de series en las que se introduce un criterio organizativo y productivo de nuevos términos, transformando las clases en algo más que un mero listado. Ejemplos: series numéricas, jerarquía militar (esta última no es productiva pero sí contiene propiedad referencial).
- Campos léxicos (campos semánticos): Modelo de clase léxica en cuya constitución interviene la estrategia semiótica-cognitiva más específicamente lingüística. Interviene de forma máxima el eje de contraste paradigmático entre los términos que lo integran para definir los espacios de significado asociados.
El campo léxico es el modelo más común de organización del léxico. Responde a una estrategia de investigación de base perceptivo-pragmática, donde intervienen factores de distinta naturaleza, permitiendo articular un ámbito experiencial.
A diferencia de los modelos anteriores, en los campos léxicos se puede diferenciar una organización gradual. La pertenencia no es dicotómica (pertenece o no pertenece), sino una condición graduable. Existen términos nuclearmente integrados en un campo y términos periféricamente asociados. Los campos pueden intersectar, dando lugar a la naturaleza polisémica de las palabras y al potencial retórico asociado a su uso.
La rehabilitación de la capacidad léxica debe entenderse como la rehabilitación de una estrategia de agrupación de términos basada en el modelo de campo.
Relaciones Léxicas: Sinonimia, Homonimia, Hiperonimia-Hiponimia, Antonimia
Las relaciones léxicas se fundamentan en algunos principios genéricos de la función simbólica del lenguaje.
Estas relaciones léxicas son los fenómenos de sinonimia, homonimia, hipo- e hiperonimia y antonimia. Deben considerarse no solo como productos que se incorporan a nuestro acervo léxico, sino también como procesos por los que estos productos se generan y adaptan a las diferentes situaciones comunicativas. Hablamos de procesos sinonímicos, homonímicos, hipo- e hiperonímicos y antonímicos.
- Sinonimia: Relación entre dos palabras que comparten tipo genérico de referencia (objeto, cualidad o acción). No implica identidad lógica en la referencia o el esquema de significación. Desde la perspectiva psicolingüística y logopédica, importa la funcionalidad del fenómeno. Los sinónimos existen, o se habilitan si es necesario, para realizar ajustes de nuestro modo de referir a determinadas entidades, procesos o cualidades; es decir, para proponer esquemas de significado parcialmente diferentes con una referencia tipo parecida. El sinónimo sirve, desde el punto de vista de la producción del lenguaje, para adaptar nuestra operación de selección léxica a la situación comunicativa. Desde el punto de vista de la comprensión, sirve para interpretar o valorar esta situación. Los sinónimos se crean o interpretan explotando la estructura polisémica de las palabras, haciendo que la acepción marginal de un término sirva para referir a una entidad referida también por la acepción básica de otro.
- Homonimia: La identidad del significante es el principio formal categorizador de los fenómenos de homonimia. Incluye palabras homónimas, homografía, homofonía, homonimias generadas por contextos sintácticos y efectos retóricos como la rima. Esta concepción amplia es la que interesa desde la perspectiva de la lingüística clínica. La homonimia es reveladora de la arbitrariedad de la relación entre forma (significante) y significado. La percepción de este hecho es fundamental en el desarrollo de una capacidad metalingüística natural.
- Hiponimia e hiperonimia: El término A es hipónimo de B cuando la referencia de A se encuentra lógicamente incluida en la referencia de B. B es hiperónimo de A. Ejemplo: «perro» es hipónimo de «animal» y «animal» es hiperónimo de «perro». La transitividad es la nota más relevante: si A es hipónimo de B y B es hipónimo de C, entonces A es hipónimo de C (lo mismo ocurre con la hiperonimia). Esta propiedad genera un principio de jerarquización «vertical» de la red léxica, complementando la organización «horizontal» de las clases léxicas.
- Antonimia: Relación lógicamente simétrica, pero no transitiva. La definición de antonimia abarca varios sentidos de oposición:
- Términos lógicamente contradictorios («verdadero/falso»).
- Términos contrarios («bueno/malo»).
- Términos que designan entidades o posiciones polarmente enfrentadas en procesos o acciones reversibles («comprar/vender»).
- Términos que designan entidades o posiciones polarmente enfrentadas en movimientos («entrar/salir»).
Pragmática Enunciativa: Los Implícitos
La tradición de estudios lingüísticos entiende por presuposición un enunciado implícito (un tipo de juicio lógico) que debemos asumir como verdadero, siempre que el enunciado expreso al que se asocia se entienda que posee un valor informativo o veritativo.
La presuposición es una categoría de significado inferencial que manejan los hablantes a partir del uso gramatical. Es la inferencia más próxima al uso explícito, ya que se trata de significados con anclaje en el significante; es decir, dependen de las palabras concretas que se pronuncian.
Si una presuposición es falsa, podemos decir que el enunciado carece de sentido o que no tiene valor de verdad, pero no podemos decir que sea verdadero ni falso. Un enunciado y su negación presentan el mismo marco presuposicional. Es importante aclarar en qué sentido entendemos que la presuposición es un enunciado implícito.
Las máximas conversacionales son reglas que se observan en la práctica verbal y que se fundamentan en la colaboración entre los interlocutores en un intercambio comunicativo. Al igual que las presuposiciones, nos permiten identificar contenidos implícitamente comunicados, que normalmente revisten forma proposicional. Son reglas de inferencia. Las presuposiciones definen un marco donde se expresan las condiciones que dan valor de verdad o sentido a los enunciados, mientras que las máximas conversacionales regulan la economía del intercambio lingüístico.
Otra diferencia es que, mientras que las presuposiciones son juicios implícitos y el significado se encuentra en lo dicho, en las máximas no es necesario, ya que permiten realizar inferencias a partir de conocimientos generales sobre el lenguaje y el mundo, compartidos por hablante y oyente.
Se distinguen las máximas de:
- Cualidad: Di la verdad en tus aportaciones. No digas aquello que consideras falso o de cuya verdad no tienes pruebas.
- Cantidad: Haz que tu aportación sea lo más concisa posible. El oyente debe suponer que lo que se dice es no solo verdadero, sino también la verdad justa o toda la verdad del caso.
- Relación: Haz que tu aportación sea relevante. Ofrece información, pregunta u ordena algo de manera coherente respecto a las expectativas, necesidades o posibilidades de tu interlocutor.
- Manera: Sé claro y ordenado en tu exposición. Evita la complicación innecesaria.
Pragmática Interactiva: Elementos de Análisis Conversacional
En el análisis conversacional, el turno es la unidad básica indiscutible, aunque su caracterización puede ser problemática, sobre todo por su relación con los tipos de pausa.
El turno es la contribución mínima de un hablante en una conversación. Se ha propuesto una estructura semántica trimembre («estructura ideal»): la primera parte hace referencia al turno anterior, la segunda es el turno propiamente dicho, y la tercera se dirige al turno siguiente.
El inicio de nuevos turnos se produce en ciertos lugares, llamados lugares de transición pertinente (L.T.P.), que coinciden con los puntos de completación de unidades sintácticas. También son importantes la entonación, la mirada y los gestos, que permiten predecir si una unidad va a continuar o no.
Las transiciones entre turnos llevan a hablar de los silencios. Se distinguen tres tipos:
- Pausa: Se produce tras aplicar la regla, cuando un hablante selecciona directamente al otro y hay un silencio antes de que este empiece.
- Hueco: Coincide con un L.T.P. sin selección del hablante.
- Lapso: Silencio más largo cuando no se verifica el cambio de hablante.
Otra unidad definida por el análisis conversacional es el par adyacente: secuencia de dos emisiones sucesivas, producidas por hablantes diferentes, ordenadas en primera y segunda parte, y específicas. Ejemplo: Llamada-respuesta (mecanismos de obtención de atención, relacionados con la regla de relación de miradas).
S.C. Levinson propone modificaciones, sustituyendo la sucesividad por la pertinencia condicionada y la preferencia.
Existen otras unidades que pueden caracterizarse independientemente y suelen agrupar tres, cuatro o más turnos: las secuencias. Tipos:
- Secuencias de inserción: Aparecen después de la primera parte de un par adyacente, rompiendo la sucesividad de dos turnos.
- Secuencias laterales: Interrupción o ruptura temática momentánea, tras la cual se retoma la conversación.
- Secuencias de malentendido y secuencias de rectificación.
- Secuencias de apertura: Inician una conversación, caracterizadas por la multiplicidad funcional de turnos.
- Secuencias de cierre: Estructura con cuatro elementos fundamentales: cierre de tópico, uno o más pares de turnos de paso (con unidades de precierre), expresión concluyente e intercambio final de elementos terminales. Pueden incluir acuerdos para futuro contacto o alusiones a elementos de la conversación.
- Secuencia de introducción o secuencia Pre: El hablante prepara la situación comunicativa para introducir una secuencia que puede no ser preferida.
- Secuencias de historias o de conformidad y refutación.