Descartes: La Búsqueda de la Certeza en un Mundo en Crisis
Descartes es el filósofo de la duda, y su pensamiento surge en un contexto de crisis e incertidumbre durante el Renacimiento y el Barroco. La conquista de América, la Reforma protestante y la revolución científica socavan las creencias tradicionales, generando la necesidad de un conocimiento seguro. Descartes busca un fundamento indubitable para el saber humano, rechazando la autoridad, la religión y la tradición filosófica.
Su método parte de la duda metódica, que no es escepticismo, sino una herramienta para alcanzar la certeza. Duda de los sentidos porque a veces engañan y porque no puede distinguir con certeza el sueño de la vigilia. También duda de la razón, pues podría estar equivocándose o siendo manipulada por un «genio maligno». Así, todo el mundo externo y el conocimiento quedan en cuestión.
Sin embargo, hay algo de lo que no puede dudar: el hecho de que piensa. Y si piensa, entonces existe: «Cogito, ergo sum» (Pienso, luego existo). Esta es su primera certeza y el criterio de verdad: solo aceptar ideas claras y distintas.
A partir de esto, analiza las ideas en su mente y distingue tres tipos: Adventicias (provenientes de la experiencia). Facticias (creadas por la mente). Innatas (presentes en la razón, como la idea de Dios).
Descartes argumenta que la idea de Dios como ser perfecto no puede haber sido creada por él, un ser imperfecto, por lo que debe existir. Dios garantiza que la razón es fiable y que el mundo externo es real.
Su método para alcanzar el conocimiento tiene cuatro reglas:
- No aceptar nada que no sea evidente.
- Dividir los problemas en partes.
- Avanzar de lo simple a lo complejo.
- Revisar todo para no omitir nada.
Para Descartes, la realidad se compone de tres sustancias: Res infinita (Dios). Res cogitans (el pensamiento). Res extensa (el mundo material, gobernado por el mecanicismo y el determinismo).
Finalmente, la filosofía es como un árbol: la metafísica es la raíz, la física el tronco y el resto de ciencias sus ramas. En la cima estaría la moral, aunque Descartes nunca la desarrolló completamente.
Su legado sentó las bases del racionalismo, la primacía de la razón sobre la experiencia y la idea de que el conocimiento debe construirse de manera metódica y sistemática.
Hume y el Empirismo: La Experiencia como Fuente de Conocimiento
El empirismo sostiene que todo conocimiento proviene de la experiencia sensorial, en oposición al racionalismo cartesiano. Para Hume, la mente al nacer es como un papel en blanco que se llena con impresiones (percepciones directas) e ideas (copias de impresiones anteriores). Las ideas son menos intensas que las impresiones y no pueden surgir sin una impresión previa.
Hume distingue tres principios de asociación entre ideas:
- Semejanza: agrupamos ideas similares en conceptos generales.
- Contigüidad: asociamos percepciones cercanas en el espacio y tiempo.
- Causa-efecto: vinculamos fenómenos por su sucesión habitual, aunque esta conexión no es demostrable.
El conocimiento se divide en:
- Relaciones de ideas (como en lógica y matemáticas), que son necesariamente verdaderas. (como «3×5=15»).
- Cuestiones de hecho, basadas en la experiencia, pero siempre inciertas. (como «el sol no saldrá mañana»).
Hume critica la causalidad: creemos que un evento causa otro porque siempre los hemos visto juntos, pero no tenemos evidencia de una conexión necesaria, solo costumbre. Esto lleva a un escepticismo sobre la posibilidad de conocimiento absoluto en la metafísica.
Descartes inicia con la duda metódica, cuestionando todo conocimiento basado en los sentidos y la razón. Sin embargo, encuentra una primera certeza: el cogito («pienso, luego existo»), que prueba su existencia como ser pensante. Para superar el solipsismo y validar la razón humana, demuestra la existencia de Dios con tres argumentos principales:
- Argumento gnoseológico: La idea de Dios, un ser perfecto, no puede provenir de un ser imperfecto como él, por lo que debe ser innata y puesta en su mente por Dios mismo.
- Argumento cosmológico: Su existencia debe tener una causa. No pudo crearse a sí mismo ni provenir de una causa imperfecta en una cadena infinita. La única causa suficiente es Dios.
- Argumento ontológico: La idea de Dios implica todas las perfecciones, y la existencia es una de ellas. Por lo tanto, Dios debe existir necesariamente.
La existencia de Dios permite a Descartes rechazar la hipótesis del genio maligno, asegurar la realidad del mundo externo y confiar en la razón como fuente de conocimiento verdadero.
La Edad Media: Feudalismo, Iglesia y Renacimiento Carolingio
La Edad Media y sus características clave:
- Periodo: Desde la caída del Imperio Romano en el 410 hasta finales del siglo XV.
- Feudalismo y la Iglesia: El feudalismo organizaba la sociedad, y la Iglesia tenía gran influencia en todos los aspectos de la vida medieval.
- Renacimiento Carolingio: Durante el reinado de Carlomagno en el 800, hubo un renacimiento cultural, especialmente en el ámbito literario y educativo.
- Monasterios y preservación cultural: Los monasterios jugaron un papel clave en conservar el conocimiento clásico, traduciendo obras filosóficas.
- Arte: El arte medieval se destacó por estilos como el Románico y Gótico, que reflejaban influencias bizantinas, paleocristianas e islámicas.
La Liturgia Cristiana
- Estructura del Año Litúrgico: Conformado principalmente por las festividades de Navidad y Pascua, cada una con rituales importantes como Adviento, Cuaresma y Pentecostés.
- La Misa o Eucaristía: Ceremonia central en la Iglesia Católica, con partes constantes («Ordinario») y variables según la temporada litúrgica («Propio»).
- La Liturgia de las Horas: Oraciones diarias realizadas en monasterios, establecida bajo la regla de San Benito en el siglo VI.
Características Musicales del Canto Gregoriano
Monodia: Aunque pueda ser cantada por muchos, el Canto Gregoriano tiene una única línea melódica.
Colectivo: A pesar de tener partes solistas, es predominantemente coral.
Finalidad: Busca ser una oración y alabanza a Dios, reflejado en el dicho «Quien canta, reza dos veces».
Anónima: Aunque se le atribuye a Papa Gregorio I, las melodías son, en su mayoría, de origen desconocido.
A Capella: Se interpreta sin instrumentos, para preservar la pureza vocal.
Idioma: Se utiliza el latín, el lenguaje oficial de la Iglesia Católica.
Ritmo Libre: No sigue un compás fijo, pues el ritmo es determinado por el texto.
Predominancia del Texto: La melodía siempre sirve al contenido textual.
Estilos Interpretativos:
- Silábico: Una nota por sílaba.
- Melismático: Varias notas por sílaba, denominando a este grupo de notas como «melisma».
- Neumático: Un estilo intermedio entre silábico y melismático.
- Responsorial: Diálogo entre solista y coro.
- Antifonal: Alternancia entre dos coros.
- Directo: Interpretado íntegramente por el coro, reflejando influencia judía.
Fundamentos Musicales en la Edad Media
Hexacordos: Mientras que en la música griega, las bases teóricas giraban en torno a los tetracordos (series de cuatro sonidos), en la Edad Media, esta serie se expandió a seis sonidos, formando los hexacordos. En el siglo XI, Guido d’Arezzo diseñó un sistema para ayudar a identificar las notas, utilizando las sílabas: ut, re, mi, fa, sol, la. Estas provienen del himno «Ut queant loxis», en el que cada frase comienza con una nota ascendente. La idea detrás era facilitar el aprendizaje de las distancias entre notas. Con el tiempo, este sistema evolucionó hacia los hexacordos, que podían basarse en Do (natural), Sol (durum) o Fa (molle, con el si bemol para simular el hexacordo de Do). La totalidad del rango musical de la Edad Media se extendía desde el sol grave, llamado «gamma», hasta el mi agudo. Cada nota se identificaba no solo por su nombre, sino también por su posición en el hexacordo correspondiente. Por ejemplo, el sol inicial se llamaba gamma-ut. Un recurso pedagógico particular era la «mano guidoniana», una representación gráfica que ayudaba a los estudiantes a aprender las notas y sus posiciones relativas.
Octoekos: Adoptado de la liturgia bizantina, el Octoekos es un sistema compuesto por ocho modos o escalas, creado tras la compilación de muchos cantos. Cada modo tiene dos notas clave: la «finalis» (nota final) y la de «recitado». Hay cuatro modos básicos: Protus, Deuterus, Tritus y Tetrardus, cada uno con su variante auténtica y plagal. Cada modo tiene un «ethos» particular, que evoca una emoción o sensación específica en el oyente. Una peculiaridad es que no hay modos basados en las notas la, si o do. Esto se debe a limitaciones del sistema bizantino y a que ciertos modos eran equivalentes en sonido debido al uso del si bemol. No sería hasta el siglo XVI que se añadirían más modos, en el sistema Dodekachordon, que incorporó modos basados en las notas la y do.
Formas Musicales Principales en la Edad Media
Canto Gregoriano:
- Forma Ternaria (por ejemplo, Kyrie): Se sigue un patrón AA BB AA, que se refleja en las repeticiones de las frases «Kyrie eleison» y «Christe eleison».
- Forma Hímnica: Cada estrofa se interpreta con una melodía similar. Algunos ejemplos son «Pange lingua», «Tantum ergo», «Credo» y «Gloria».
- Forma Antífona-Salmo-Antífona: Aquí, una antífona es cantada por solistas usando un estilo más fluido y melismático, mientras que el salmo es más directo, en estilo silábico. Ejemplos incluyen el Introito, Ofertorio y Comunión.
- Forma Libre: Esta no sigue un patrón definido y varía según la interpretación.