Diferencia entre Dirección y Liderazgo
Dirigir implica guiar a la empresa hacia la consecución de objetivos, ya sea a corto o largo plazo. Un líder, en cambio, es una persona reconocida como jefe, capaz de influir en el comportamiento de los demás.
La diferencia clave entre un directivo y un líder radica en la fuente de su autoridad. El directivo se basa en el poder formal que le otorga la empresa al situarlo en un puesto determinado. El líder, por el contrario, es reconocido como tal por un grupo de personas, independientemente de su posición formal en la empresa.
Niveles de Dirección Empresarial
- Alta Dirección: Formada por el presidente y otros directivos clave. Se encargan de establecer los planes a largo plazo y supervisar el funcionamiento general de la empresa.
- Dirección Intermedia: Directores de fábrica o jefes de división. Se ocupan de cuestiones específicas marcadas por la alta dirección y supervisan a los mandos intermedios.
- Mandos Intermedios: Directamente relacionados con el proceso productivo.
Funciones de la Dirección
- Planificar: Fijar el curso de acción a seguir.
- Organizar: Definir las tareas, crear grupos de trabajo y seleccionar al personal. Esta organización debe incluir la comunicación de las decisiones al resto de la empresa.
- Gestionar: Tomar decisiones, motivar al personal y comunicarse eficazmente.
- Controlar: Detectar y corregir posibles desviaciones que puedan interferir en la consecución de los objetivos.
Habilidades de los Directivos
- Inteligencia Emocional: Capacidad de transmitir entusiasmo a los subordinados, fomentando la participación y satisfacción en el trabajo.
- Confianza: En sí mismo y en la tarea que se está realizando.
- Gran Capacidad de Comunicación: Habilidad para transmitir los objetivos de la empresa y los medios para conseguirlos, así como para escuchar activamente.
- Curiosidad y Capacidad de Adaptación a los Cambios: Necesidad de reciclar la formación para evitar que la empresa quede obsoleta.
Estilos de Dirección
Estilo Autocrático
El jefe asume toda la responsabilidad, planifica y distribuye el trabajo. No se consideran las circunstancias personales de los empleados. Se suele establecer un sistema de gratificaciones basado en resultados. Fomenta la competitividad, con relaciones interpersonales escasas y tensas, y un clima laboral desmotivado. Los resultados suelen ser buenos cuantitativamente, pero no cualitativamente. El rendimiento disminuye en ausencia del jefe.
Estilo «Laissez-faire» (Dejar Hacer)
El jefe no ejerce como tal, dejando la toma de decisiones a los miembros del grupo. La falta de crítica a los resultados provoca desmotivación. No se realizan valoraciones ni positivas ni negativas. Puede generar un clima laboral desagradable y perjudicar el espíritu de equipo. Las relaciones interpersonales son pobres, tendiendo al individualismo. Los resultados son bajos tanto cuantitativa como cualitativamente.
Estilo Democrático
El jefe propone tareas y emite juicios objetivos sobre el trabajo. Estimula la participación grupal, actuando como guía y coordinador. Genera un clima laboral agradable y motivador. El rendimiento es óptimo y se mantiene incluso en ausencia del jefe. Sin embargo, este estilo no siempre es el más eficaz.
Estilo Paternalista
El director toma las decisiones, aunque puede pedir opinión en ocasiones. Se caracteriza por una actitud de continua protección hacia los miembros del grupo. El jefe intenta conocer los problemas personales y profesionales de los empleados.
Estilo Burocrático
Estilo rígido basado en el cumplimiento de las reglas. Provoca un bloqueo en las relaciones interpersonales debido a la escasa comunicación. No se valora la creatividad, priorizando la jerarquía y el seguimiento de las normas.
Estilo Participativo
El directivo implica a sus subordinados en la toma de decisiones, compartiendo responsabilidades y consecuencias. Se involucra a todos los miembros del grupo, haciéndolos partícipes de los objetivos e intereses de la empresa. Ventajas: Favorece la creatividad, la motivación y el compromiso. Los trabajadores se sienten parte responsable de las decisiones. La principal diferencia con el estilo democrático es que, en este último, la responsabilidad de las decisiones recae sobre el líder, mientras que en el participativo, cada trabajador se implica en las consecuencias.