I – ¿Es el Amor un Arte?
En la sociedad actual, el amor no se considera un arte que merezca ser aprendido. Se percibe más como un sentimiento espontáneo, sobre el cual no hay nada que aprender. Sin embargo, para el autor Erich Fromm, el verdadero amor es un arte que requiere conocimiento teórico y, sobre todo, práctica.
II – Teoría del Amor
1. El Amor: Respuesta al Problema de la Existencia Humana
El amor es la solución al problema de la existencia humana, resolviendo el conflicto de la separación. El ser humano no puede vivir aislado. La clave está en lograr la unión interpersonal, un amor maduro que preserve la individualidad, basado en el respeto y el deseo de dar, buscando la felicidad propia a través de la satisfacción del otro.
2. El Amor entre Padres e Hijos
Las figuras materna y paterna son cruciales para el desarrollo y equilibrio psíquico. La madre representa el amor incondicional, influyendo principalmente en los primeros años. El padre representa el amor condicional, que debe ganarse. Su importancia aumenta a partir de los 8 o 10 años. Una persona adulta equilibrada integra ambos principios, aprendiendo a amar a partir de ellos.
3. Los Objetos Amorosos
a) El Amor Fraternal
Es el tipo de amor fundamental, la base de todos los demás. Es el amor hacia todos los seres humanos, consolidándose cuando se ama a aquellos de quienes no necesitamos para fines personales.
b) El Amor Materno
Es incondicional e inculca al niño el amor a la vida (la madre debe ser una mujer feliz para lograrlo). En su evolución, debe llegar un momento de separación, donde la dependencia del hijo hacia la madre desaparezca. Una madre que ama verdaderamente desea esta separación para la satisfacción de su hijo.
c) El Amor Erótico
Posee la cualidad de la exclusividad, ya que el deseo de unión se concreta en una persona específica. Sin embargo, no debe excluir el amor fraternal, o el sentimiento de separación con el resto de la humanidad no se superaría. La voluntad es un factor crucial. La intensidad inicial puede disminuir, pero el compromiso y la voluntad de seguir amando son el verdadero sustento del amor.
d) El Amor a Sí Mismo
Amarse a sí mismo no es egoísmo, ni excluye el amor a los demás; ambos están íntimamente ligados. La persona egoísta, además de no amar a los demás, es incapaz de amarse a sí misma.
e) El Amor a Dios
Existe un paralelismo entre el amor a Dios y el amor entre padres e hijos, relacionado con el grado de madurez. El amor de Dios, en su aspecto materno, es una gracia incondicional. En su aspecto paterno, el hombre debe merecer ese amor mediante buenas obras. El concepto varía según la sociedad. En las sociedades orientales, basadas en la lógica paradójica, el conocimiento de Dios y su amor se alcanza a través de la vida misma. En las occidentales, el amor de Dios es la fe en ese amor, una experiencia principalmente mental.
III – El Amor y su Desintegración en la Sociedad Occidental Contemporánea
En el mundo occidental actual, el amor se ha vuelto un fenómeno extraño. Abundan formas de pseudoamor que contribuyen a la desaparición del amor verdadero. El «amor à deux», donde dos personas se unen contra el mundo para satisfacer sus propios intereses, la creencia de que la satisfacción sexual mutua es amor verdadero, o el amor inmaduro donde no se han asimilado los aspectos maternos y paternos del amor, son formas típicas de este pseudoamor. También se incluyen el amor idolátrico (idealización que conduce a la desilusión), el amor sentimental o fantasioso, la abstracción que impide vivir el amor en el presente, los mecanismos proyectivos que no permiten solucionar los propios problemas (proyectándolos en el otro), o la ilusión de que el amor estará libre de problemas. Esta incapacidad para amar que presenta el hombre moderno se extiende a su experiencia de amor a Dios.
IV – La Práctica del Amor
La única forma de aprender a amar es amando. Se requiere disciplina, constancia, concentración (que se traduce en acciones concretas, como la escucha), paciencia y la importancia que se le da a este asunto.