España en la segunda mitad del siglo XIX: El sistema político de la Restauración


Reinado de Alfonso XII

Durante el reinado de Alfonso XII (1874-1885), se aplicaron los principios establecidos por Antonio Cánovas del Castillo, permitiendo que los partidos Conservador y Liberal se turnaran pacíficamente en el poder. Desde 1875 hasta 1881, Cánovas gobernó sin interrupción, en un periodo conocido como la «dictadura de Cánovas». Sus primeras medidas se enfocaron en fortalecer el orden social, la monarquía y la propiedad privada.

Tercera Guerra Carlista

Con el regreso de los Borbones, el movimiento carlista perdió apoyo, y muchos de sus seguidores reconocieron a Alfonso XII como rey. El general Martínez Campos dirigió al Ejército en la lucha contra los carlistas, logrando su rendición en Cataluña y Aragón. Sin embargo, la guerra continuó en el País Vasco y Navarra hasta que, en marzo de 1876, se firmó el Manifiesto de Somorrostro, marcando la derrota definitiva de los carlistas.

Tras la guerra, Carlos VII huyó a Francia. La mayor consecuencia fue la abolición de los fueros vascos, obligando a las provincias vascas a pagar impuestos y enviar soldados al Ejército, como el resto de España. Esto provocó un crecimiento del nacionalismo vasco.

Además de la eliminación de los fueros, el gobierno conservador de Cánovas impuso medidas que limitaban las libertades:

  • Ley Electoral de 1878: Estableció un sufragio censitario muy restringido; solo el 5% de la población podía votar.
  • Prohibición de sindicatos obreros.
  • Control de la educación: Los profesores universitarios debían jurar fidelidad al gobierno y limitarse a enseñar lo aprobado oficialmente.
  • Ley de Imprenta de 1879: Convertía en delito cualquier crítica a la monarquía o al sistema político, provocando el cierre de periódicos y protestas en las universidades. Esto llevó a la dimisión de profesores como Emilio Castelar y al nacimiento de la Institución Libre de Enseñanza.

Gobierno liberal y turnismo

En 1880, se fundó el Partido Fusionista, que más tarde se llamó Partido Liberal. En 1881, su líder Práxedes Mateo Sagasta asumió el poder, iniciando oficialmente el turnismo (alternancia entre conservadores y liberales). Como primeras medidas, el gobierno liberal:

  • Restauró la libertad de prensa y de enseñanza.
  • Permitió actos conmemorativos del aniversario de la República.
  • Eliminó impuestos como el de la sal y los portazgos (peajes en caminos).

Sin embargo, en el verano de 1883, revueltas republicanas en Badajoz y Seo de Urgel, junto con el conflicto en el campo andaluz relacionado con la organización anarquista Mano Negra, provocaron la dimisión de Sagasta.

En enero de 1884, el rey volvió a llamar a los conservadores al poder. Durante esta etapa, la represión de la prensa aumentó, lo que debilitó al gobierno. Además, enfrentaron dos graves problemas:

  • Epidemia de cólera de 1885.
  • Conflicto con Alemania por las islas Carolinas, que España terminó vendiendo.

Estos acontecimientos debilitaron el gobierno conservador y marcaron el final del reinado de Alfonso XII.

Regencia de María Cristina

En noviembre de 1885, el rey Alfonso XII murió, dejando como regente a su segunda esposa, María Cristina de Habsburgo, quien estaba embarazada de su tercer hijo. Para evitar la inestabilidad política tras la muerte del rey, los partidos Conservador y Liberal firmaron el Pacto del Pardo, un acuerdo para apoyar la regencia y asegurar la continuidad de la monarquía frente a las amenazas de carlistas y republicanos.

Durante esta etapa, el Partido Liberal gobernó más tiempo que el Partido Conservador e impulsó importantes reformas para introducir derechos inspirados en la Revolución de 1868:

  • Ley de Asociaciones (1887): legalizó todos los partidos políticos.
  • Abolición de la esclavitud en Cuba (1886), Puerto Rico (1873) y Filipinas (1888).
  • Nuevo Código Civil (1889).
  • Sufragio universal masculino (1890): permitió el voto a todos los varones mayores de 25 años, ampliando el censo electoral a 5 millones de personas. Sin embargo, el sistema siguió dominado por el fraude electoral, lo que impidió una verdadera democratización.

En 1895, en plena Guerra de Cuba, el Partido Conservador volvió al poder con Cánovas del Castillo como presidente. En 1897, Cánovas fue asesinado por el anarquista Michele Angiolillo, lo que debilitó aún más el sistema político. El sistema de turnismo empezó a deteriorarse porque los partidos dependían demasiado de sus líderes, lo que provocó divisiones internas. En el Partido Conservador, Francisco Silvela logró unir a las distintas facciones tras la muerte de Cánovas.

Hacia el final del siglo, surgieron tres grandes problemas que llevaron a la crisis de 1898:

  • La pérdida de las colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas).
  • Los conflictos sociales, con el auge del movimiento obrero y el anarquismo.
  • El crecimiento del regionalismo y nacionalismo, especialmente en Cataluña y el País Vasco.

La muerte de los dos grandes líderes, Cánovas en 1897 y Sagasta en 1903, marcó el fin de una etapa y generó una crisis en los partidos.

En 1902, Alfonso XIII cumplió la mayoría de edad y asumió el trono. A diferencia de su madre, mostró una mayor tendencia a intervenir en la política, lo que marcaría su reinado.

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