España en la Segunda República: Un Periodo de Transformación y Guerra


La Segunda República Española: Un Periodo de Transformación y Guerra

La Constitución de 1931 y el Bienio Reformista (1931-1933)

Tras los resultados de las elecciones municipales del 12 de abril, convocadas por el gobierno del almirante Aznar, las candidaturas republicanas triunfaron en 41 capitales. El 14 de abril se proclamó la Segunda República. Grandes masas salieron a las calles y se formó un gobierno provisional, dirigido por Alcalá Zamora y miembros del Pacto de San Sebastián, que convocó elecciones el 28 de junio, dando el triunfo a las fuerzas de izquierda.

Estas fuerzas se agruparon en dos ideologías principales:

  • El republicanismo, apoyado por las clases medias y la pequeña burguesía, representado por partidos como Acción Republicana, el Partido Radical Socialista y la ORGA. Estos partidos se aliaron con los socialistas moderados con el objetivo de implantar reformas y modernizar España.
  • La izquierda obrera, incluyendo al PSOE, con implantación en zonas obreras (Madrid) y entre jornaleros del norte de Andalucía y Extremadura. Dentro del PSOE, destacaron dos corrientes lideradas por Indalecio Prieto y Largo Caballero.

Además, hubo dos fuerzas relevantes fuera de esta coalición: el anarquismo, muy sólido en Cataluña, Aragón y Andalucía, organizado en la CNT y la FAI, y la ortodoxia estalinista de la URSS y el POUM, con implantaciones en Cataluña.

Se formó un gobierno de coalición entre republicanos y socialistas, dirigido por Azaña y Alcalá Zamora. La Constitución de 1931, con valores laicos e izquierdistas, se caracterizó por cinco rasgos principales: el laicismo, la posibilidad de autonomía, las Cortes unicamerales y el derecho de voto a la mujer.

El gobierno provisional y de coalición (1931-1933) impulsó profundas reformas para modernizar España:

  • Ámbito laboral: Se buscó mejorar la condición laboral, impulsado por Largo Caballero.
  • Ámbito educativo: El objetivo fue universalizar la educación primaria, con un modelo mixto, público y laico.
  • Ámbito militar: Se propuso poner fin a la macrocefalia y subordinar a los militares al poder civil (Ley de Retiro de la Oficialidad). Se clausuró la Academia de Zaragoza y se creó la Guardia de Asalto.
  • Ámbito religioso: La República se propuso poner fin a la influencia social de la Iglesia y secularizar la vida social.
  • Reforma agraria: Este fue el proyecto de mayor envergadura de la República (Ley de Reforma Agraria), estableciendo la transferencia de latifundios, creando el IRA para resolver los problemas, indemnizando a los propietarios y asentando a los campesinos.
  • Ámbito de la autonomía: El proceso en el País Vasco fue más lento y complejo debido al silenciamiento del PNV. El proyecto inicial de Estatuto Vasco-Navarro, aprobado en asamblea de ayuntamientos en Estella, fue abandonado tras la asamblea de Pamplona.

Estas reformas polarizaron la vida social española, aumentando la tensión. En 1932 tuvo lugar el golpe de Estado de Sanjurjo, que fracasó. En 1933 se formó la UME. La impaciencia de los trabajadores dio lugar a una radicalización con huelgas, desorden público y la quema de edificios religiosos en 1931, causando desagrado entre los republicanos de orden y malestar entre los obreros.

El Frente Popular y los Antecedentes de la Guerra Civil (1936)

Las elecciones del 16 de febrero de 1936 dividieron en dos la opinión pública española. El Frente Popular se presentó como una alianza democrática para detener el fascismo, con un programa reformista que incluía la amnistía para los presos de 1934. La derecha no pudo presentarse unida, pero varias provincias se reunieron como Bloque Nacional, que agrupaba a la CEDA, grupos monárquicos y tradicionalistas.

Las elecciones dieron la victoria al Frente Popular, formándose un gobierno monocolor de republicanos dirigido por Manuel Azaña. Se intensificó el desarrollo político y educativo, se restableció la Generalitat y se impulsó la aprobación de los estatutos de autonomía del País Vasco y Galicia. El 7 de abril, Alcalá Zamora fue destituido como presidente de la República y sustituido por Manuel Azaña.

El desorden público se manifestó en ataques a edificios eclesiásticos, atentados políticos y violencia en el campo. El asesinato de Calvo Sotelo, dirigente monárquico de Renovación Española, llevado a cabo por miembros de la Guardia de Asalto en represalia por el asesinato del teniente Castillo, provocó una radicalización política.

La guerra se desencadenó debido a la actitud y la voluntad golpista de un sector del ejército. Una parte del ejército mostró abiertamente su hostilidad al nuevo régimen. En 1932, el golpe de Estado de Sanjurjo fracasó. Franco propuso proclamar el estado de guerra tras el triunfo electoral del Frente Popular. En 1936 comenzaron a trazarse varias conspiraciones, siendo la del general Mola la más consistente, en la que participaron militares africanistas (Orgaz, Varela, Yagüe) y algunos republicanos. La conspiración planeaba un levantamiento simultáneo con un papel esencial para el ejército de África. Si fracasaba en Madrid, estaba previsto un doble avance hacia la capital: desde el sur, el ejército de África dirigido por Franco, y desde el norte, las tropas de Mola. El golpe de Estado se adelantó por el asesinato de Calvo Sotelo.

Etapas de la Guerra Civil (1936-1939): Contexto Internacional y Operaciones Militares

El levantamiento militar contra la República comenzó el 17 de julio en Melilla, con el ejército de África, y se extendió a la península. El éxito o el fracaso dependía de la audacia de los militares y de la capacidad de resistencia de las masas republicanas y obreras. El golpe triunfó en la España rural de base conservadora: Navarra, Mallorca, Castilla y León. En Galicia venció el Frente Popular, Zaragoza y en capitales andaluzas. El golpe fracasó en los grandes núcleos urbanos de la España industrial y en la España del sur, así como en la franja cantábrica de Asturias, Cantabria y el País Vasco.

El gobierno de Casares Quiroga permaneció inactivo y dimitió. Tras un intento de negociación, el gobierno de Giral repartió armas entre la población.

La internacionalización del conflicto conmocionó a todo Occidente, dividiendo la opinión pública. El bando de Franco contó con la ayuda de la Alemania de Hitler (con armamento y tropas marroquíes). La República encontró la simpatía de importantes sectores de la opinión pública europea, pero tuvo más dificultades para obtener ayuda, encontrándola en la URSS y en las Brigadas Internacionales. Las democracias occidentales crearon un Comité Europeo de No Intervención (Reino Unido y Francia) para impedir la escalada del conflicto, con sede en Londres. Alemania, Italia y la URSS burlaron sus resoluciones.

El desarrollo de la guerra se puede dividir en las siguientes fases:

  • Fase 1 (1936): Avance hacia Madrid y la Batalla de Madrid: Los sublevados avanzaron hacia Madrid desde el sur y el norte, Franco por Extremadura y Mola desde Pamplona. La capital de la República pudo resistir gracias al entusiasmo de la población.
  • Fase 2 (1937): Batallas en torno a Madrid y Ocupación del Norte: Se caracterizó por la regularización de ambos ejércitos y la creación del Ejército Popular. Franco, al no poder tomar Madrid, intentó cercarla mediante las batallas del Jarama y Guadalajara, donde fracasó, y decidió ocupar la franja del norte republicano. La República desencadenó las batallas de Brunete y Belchite para aliviar la presión sobre el norte, retrasando así su ocupación.
  • Fase 3 (1938): Grandes Ofensivas Republicanas y Llegada al Mediterráneo: Se inició con la ofensiva republicana contra Teruel. El ejército de Franco comenzó una ofensiva contra el frente de Aragón y llegó al Mediterráneo por Vinaroz, dividiendo la zona republicana en dos. El último esfuerzo republicano fue la Batalla del Ebro. Franco pudo contenerlo y, en octubre, la Conferencia de Múnich alejó la posibilidad de una guerra inminente en Europa.
  • Fase 4 (1939): Derrumbe de la República: Franco realizó la ofensiva final contra Cataluña. En marzo tuvo lugar la sublevación del coronel Casado en Madrid como un intento de paz negociada. El 28 de marzo, las tropas franquistas ocuparon Madrid y las ciudades republicanas se entregaron sin resistencia, finalizando así la guerra.

Evolución Política en la Zona de los Sublevados

En la zona sublevada, el ejército fue la columna vertebral del nuevo régimen, encargándose de la organización del Estado. Inspirados en el modelo institucional de Italia y Alemania, evolucionaron hacia una dictadura militar de rango fascista, estructurada en:

  1. Unificación del mando: Creación de una administración y la muerte accidental del general Sanjurjo, dejando a los sublevados sin jefe. El alzamiento militar lo ejercía una Junta de Defensa Nacional. Los generales insurgentes proclamaron a Franco jefe del Estado y Generalísimo de los ejércitos.
  2. Decretos contrarrestando la obra republicana: Devolución de tierras a propietarios expropiados, anulación de reformas educativas, abolición de estatutos de autonomía, prohibición de partidos políticos y sindicatos.
  3. Represión sistemática: Dirigida desde arriba, siguiendo instrucciones de autoridades militares.
  4. Creación del partido único: Debido a las discrepancias del modelo de Estado entre falangistas, carlistas y monárquicos, Franco publicó el Decreto de Unificación de estilo fascista, Falange Española Tradicionalista y de las JONS, siendo Franco el jefe del nuevo partido.
  5. Sindicalismo vertical: En 1938 se aprobó el Fuero del Trabajo, imitación de la Carta del Lavoro italiana.
  6. Leyes favorables a la Iglesia: Devolviendo su posición de privilegio (abolición del matrimonio civil y del divorcio, fin de la coeducación en la enseñanza).

Consecuencias de la Guerra Civil Española

La Guerra Civil fue el evento más traumático que vivió la sociedad española en el siglo XX. A nivel demográfico, hubo medio millón de muertos y más de 250 mil personas ingresaron en prisiones o campos de trabajo forzado. En los últimos meses de la guerra, combatientes republicanos y familias abandonaron España, saliendo por Francia a través de Cataluña. La mitad volvieron al finalizar la guerra. La mayor parte de los exiliados se quedaron en Francia y un pequeño grupo se estableció en América Latina.

Culturalmente, se truncó el esfuerzo de regeneración cultural de la Edad de Plata. Murieron o marcharon al exilio figuras como García Lorca, Buñuel y miembros de la Generación del 27. La cultura retrocedió a los tiempos de la censura, el oscurantismo clerical y la represión.

La economía fue desastrosa, con la pérdida de reservas de oro y la destrucción de infraestructuras. La población vivió las décadas de los 40 y 50 en hambre. Políticamente, significó el final de la democracia y el inicio de la represión. En el ámbito intelectual, España tuvo 20 años de aislamiento político, excepto con Argentina y el Vaticano. España no se benefició del Plan Marshall y quedó fuera del programa europeo tras la Segunda Guerra Mundial.

Económicamente, España volvió al nivel económico de 1914, se perdió un tercio de la cabaña ganadera y medio millón de viviendas quedaron inhabitables. El coste total de la guerra ascendió a 30 mil millones de pesetas de la época.

El Bienio Radical-Cedista (1933-1935)

El gobierno de Manuel Azaña cayó en septiembre de 1933, a consecuencia de una investigación sobre Casas Viejas, y Alcalá Zamora convocó nuevas elecciones. La derecha española tuvo tiempo de organizarse. El grupo más importante fue la CEDA, partido liderado por Gil Robles, de base católica y con tendencias autoritarias y antirrepublicanas. Sus tres puntos clave eran la revisión de la Constitución, la supresión de la reforma agraria y la amnistía para acusados de delitos políticos.

Había tres grupos hostiles a la República: Renovación Española, de monarquía autoritaria; Comunión Tradicionalista, que representaba al carlismo y organizaba milicias armadas; y Falange Española y de las JONS.

La elección fue favorable a las candidaturas de derecha y de centro: la CEDA obtuvo 115 diputados y el Partido Radical 102, habiendo abandonado sus posiciones demagógicas y anticlericales. Se formó un gobierno monocolor del Partido Radical dirigido por Alejandro Lerroux.

El gobierno radical se caracterizó por la paralización de la reforma agraria y la devolución de las tierras a la nobleza. La radicalización del PSOE, con la izquierda de Largo Caballero imponiéndose, continuó con las huelgas y desórdenes públicos. La CEDA exigió una política de orden público y entrar en el gobierno. Lerroux entregó 3 carteras a la CEDA en octubre de 1934, produciendo una revolución.

La censura de Adolfo Hitler al poder en Alemania y la persecución a los socialistas en Austria por la dictadura católica de Dollfuss, la UGT hizo la huelga general, a la que la CNT no se sumó, triunfando la interrupción armada durante dos semanas en Austria. El gobierno declaró el estado de guerra y envió al ejército de África, al mando de Franco, que puso fin al levantamiento. La revolución de octubre tuvo reacción en Madrid y en Cataluña, donde Lluís Companys proclamó el Estado Catalán.

La influencia de la CEDA aumentó por la crisis de octubre, y las actuaciones del gobierno fueron muy impopulares: previsiones de prensa de izquierdas, bloqueo del Estatuto de Autonomía Vasco y la Ley Agraria. En septiembre de 1935, el gobierno de Lerroux se vio obligado a dimitir por los casos de corrupción.

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