El Sexenio Revolucionario (1868-1874)
La Revolución de 1868, el Gobierno Provisional y la Constitución de 1869
La Revolución de 1868, conocida como «La Gloriosa», comenzó con el pronunciamiento de la Armada bajo el mando del almirante Topete, respaldada por parte del ejército, liderado por los generales Serrano y Prim. La situación se inclinó a favor de los sublevados cuando el marqués de Novaliches, al mando de las tropas gubernamentales, fue derrotado por Serrano en la batalla del Puente de Alcolea. La reina Isabel II abandonó España y se exilió a Francia. El levantamiento fue inicialmente un pronunciamiento clásico, que se transformó en una revolución popular a medida que las Juntas decidían el programa que incluía demandas como:
- La abolición de los consumos.
- El sufragio universal.
- La supresión de las quintas.
El 8 de octubre, se formó un Gobierno Provisional presidido por el general Serrano, quien designó a Prim como Ministro de la Guerra y a Sagasta como Ministro de Gobernación. Se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio universal masculino. Durante la campaña electoral, se evidenció la división de fuerzas políticas entre quienes apoyaban una monarquía democrática (con sufragio universal) y los republicanos. La opción monárquica ganó y se nombró una Regencia presidida por el general Serrano mientras se buscaba un nuevo rey. Finalmente, se eligió a Amadeo de Saboya.
La Constitución de 1869, considerada la primera democrática de la historia de España, estableció una monarquía constitucional, el sufragio universal masculino y la libertad de cultos, entre otros derechos.
Reinado de Amadeo de Saboya (1870-1873)
Amadeo de Saboya llegó a España el 30 de diciembre de 1870, tras el asesinato de Prim. Su reinado, que comenzó en enero de 1871, fue breve y difícil. El apoyo al monarca se redujo rápidamente a los progresistas, mientras que los carlistas iniciaban la Tercera Guerra Carlista. Además, el conflicto en Cuba se intensificaba. El rey se enfrentó a la oposición de sectores industriales, la aristocracia terrateniente y los republicanos, quienes promovían una República federal. Amadeo intentó reconciliar a estas facciones, pero sus esfuerzos fracasaron debido a las tensiones internas y externas. Finalmente, el 11 de febrero de 1873, Amadeo abdicó tras un conflicto con los oficiales del ejército y la creciente hostilidad hacia su reinado.
La Primera República (1873-1874)
La abdicación de Amadeo de Saboya dio paso a la proclamación de la Primera República el 11 de febrero de 1873. Estanislao Figueras asumió la presidencia, pero la situación política era inestable. Las Cortes decidieron adoptar un modelo federal para el Estado, pero la guerra carlista y la insurrección cantonalista complicaron este proceso. El levantamiento cantonal comenzó en Cartagena en julio de 1873 y se extendió por varias regiones, pero fue reprimido por el Gobierno republicano. En el mismo año, Pi y Margall dimitió debido a los problemas internos, siendo reemplazado por Nicolás Salmerón, quien también renunció por motivos de conciencia. Emilio Castelar asumió la presidencia y adoptó una postura conservadora, enfrentando la oposición de la izquierda republicana. Finalmente, el 3 de enero de 1874, el general Pavía disolvió las Cortes, dando fin a la República y abriendo paso a la Restauración.
El Reinado de Isabel II (1843-1868): Construcción del Estado Liberal
Tras el fracaso de las regencias de María Cristina y Espartero, las Cortes declararon la mayoría de edad de Isabel II en 1843, con solo 13 años, comenzando así su reinado efectivo, clave para la construcción del Estado liberal en España. Encontramos dos grupos políticos principales:
Partidos Políticos
- El Partido Moderado: Defendía los intereses de grandes terratenientes y promovía el liberalismo doctrinario. Postulaban la soberanía compartida, Cortes bicamerales con un Senado designado por la Corona y un sufragio censitario restringido. Limitaban derechos individuales y colectivos, como los de prensa, reunión y asociación.
- El Partido Progresista: Representaba a la alta burguesía y apoyaba la soberanía nacional, un Senado electivo y la elección popular de ayuntamientos. Aunque ampliaban derechos individuales, desconfiaban de los derechos colectivos, vinculándolos a las clases trabajadoras.
Etapas del Reinado
Década Moderada (1844-1854) y Constitución de 1845
Liderada por Narváez, esta etapa tuvo estabilidad política. La Constitución de 1845 establecía soberanía compartida, exclusividad de la religión católica y suprimía la Milicia Nacional. Se restringió la libertad de imprenta y se creó la Guardia Civil (1844). Durante este periodo, las relaciones exteriores también tuvieron relevancia, con la firma de importantes tratados con otros países, especialmente en el ámbito comercial.
Bienio Progresista (1854-1856) y Constitución de 1856
Comenzó con la «Vicalvarada» y el Manifiesto de Manzanares (1854). Espartero presidió el gobierno con O’Donnell como ministro. Se aprobó la desamortización de Madoz (1855), la Ley de Ferrocarriles (1855) y la Constitución «non nata» de 1856, que defendía la soberanía nacional y la elección popular de alcaldes. La conflictividad social y el incumplimiento de promesas llevaron a la dimisión de Espartero. El descontento social también se tradujo en manifestaciones populares que cuestionaban la estabilidad del gobierno.
Gobierno de la Unión Liberal (1856-1863)
O’Donnell lideró este periodo de estabilidad económica. Se aprobaron la Ley Moyano (1857) y proyectos de infraestructuras. En política exterior, España participó en campañas en Marruecos, México e Indochina, aunque con escaso éxito en los resultados. Este gobierno consolidó la modernización de España, pero también intensificó los conflictos internos con las clases bajas.
Crisis final del reinado (1863-1868)
Gobiernos inestables y represivos agravaron el malestar social. La crisis industrial y el fusilamiento de sargentos en San Gil (1866) provocaron el Pacto de Ostende entre progresistas, demócratas y unionistas para derrocar a Isabel II. La revolución de «La Gloriosa» (1868) puso fin a su reinado y abrió paso a un régimen democrático. La restauración de un sistema más representativo en España fue un intento de reorganización tras años de inestabilidad política.
Economía y Sociedad en la España del Siglo XIX
Las Desamortizaciones
Durante el siglo XIX, la economía española seguía siendo principalmente agraria, con un sector industrial limitado e incapaz de competir a nivel europeo. Para enfrentar esta situación, los liberales progresistas impulsaron importantes reformas agrarias, siendo la desamortización la medida más destacada. Esta consistió en la expropiación y venta mediante subasta pública de tierras vinculadas a la Iglesia, municipios y bienes comunales.
Desamortización Eclesiástica (Mendizábal)
Fue iniciada en 1836 por Juan Álvarez de Mendizábal, con el objetivo de sanear las finanzas públicas, financiar la guerra carlista y generar una clase de propietarios rurales que apoyaran el sistema liberal. Sin embargo, sus resultados fueron limitados: los principales beneficiarios fueron nobles y burgueses adinerados, mientras los campesinos pobres quedaron excluidos y sufrieron el aumento de los alquileres.
Desamortización General (Madoz)
Durante el Bienio Progresista (1854-1856), Pascual Madoz impulsó una desamortización «general» que afectó no solo a propiedades de la Iglesia, sino también a tierras municipales. Aunque la recaudación fue alta y permitió financiar obras como el ferrocarril, el proceso desamortizador acentuó el latifundismo y perjudicó gravemente a los ayuntamientos y al campesinado.
La España Rural del Siglo XIX
En el ámbito rural, la agricultura continuaba siendo la base de la economía, pero enfrentaba múltiples problemas:
- Suelos pobres.
- Condiciones climáticas adversas.
- Pobreza de los campesinos frente al enriquecimiento de los latifundistas.
Aunque la producción agrícola aumentó debido a la expansión de la superficie cultivada y la mejora del transporte, las técnicas y sistemas agrícolas se mantuvieron atrasados. La ganadería, por su parte, sufrió un declive por la abolición de la Mesta y la preferencia del algodón sobre la lana.
Industrialización, Comercio y Comunicaciones
La industrialización en España fue lenta y desigual, concentrándose en:
- Cataluña: Industria textil.
- País Vasco: Siderurgia.
Factores como la escasez de recursos energéticos, la debilidad del mercado interno y la falta de inversión limitaron su expansión. A pesar de ello, surgió una clase obrera que enfrentaba duras condiciones laborales, lo que dio lugar a huelgas y movimientos sindicales.
El desarrollo del comercio estuvo marcado por el proteccionismo económico, mientras que el avance de las comunicaciones, como la construcción de ferrocarriles, facilitó la integración de mercados regionales. Sin embargo, la modernización fue insuficiente para competir con las economías europeas avanzadas.