La Arquitectura en Estados Unidos en la Segunda Mitad del Siglo XIX
En Estados Unidos, se experimenta una expansión urbana e industrial en la segunda mitad del siglo XIX. El crecimiento de las ciudades y la expansión productiva se manifiestan en un urbanismo bipolar: por un lado, el centro terciarizado y, por otro, los asentamientos residenciales suburbanos.
En el siglo XIX, destacan tres arquitectos:
- Frank Furness (1839-1912): En Filadelfia, busca en sus obras una «calidad autóctona» específicamente norteamericana. Se distancia de las soluciones puramente tecnológicas o tipológicas.
- Louis Henry Sullivan (1856-1924): Ex-empleado de Furness, se distingue por el rechazo de los códigos lingüísticos neoclásicos y por la formulación de la imagen arquitectónica a partir del vaciado rítmico de un volumen previamente definido.
- Frank Lloyd Wright (1867-1959): Inicia una larga actividad independiente en 1893, después de dejar el despacho de Sullivan tras seis años de trabajo.
Frank Lloyd Wright y las «Casas de la Pradera»
Wright comienza su trabajo en la periferia residencial de Chicago. Allí desarrolla sus «casas de la pradera», gérmenes de «vida individual» en comunión con la Naturaleza, reflejando su idea de la Democracia americana, en la que «la máquina» actúa como «precursora», y no como enemiga, distanciándose así de la actitud de Morris y el Arts and Crafts.
Hacia 1900-1902, sus escritos (In the Cause of Architecture, The Art and Craft of the Machine) y sus proyectos (las casas Winslow, Husser, Hickox, Heurtley, las del Ladies’ Home Journal) revelan los principios que constituirán la base de su arquitectura:
- Continuidad espacial.
- Complejidad altimétrica.
- Respeto por la estructura de los materiales.
- Importancia de la chimenea en la articulación de la planta.
- «Horizontalización» del volumen de la casa, reduciendo la pendiente de los tejados y creando anchos voladizos.
- Variedad en la unidad.
Sus búsquedas aluden a la tectonicidad de Richardson, a los principios éticos de Ruskin, a las articulaciones planimétricas del Shingle Style, a la matemática de la arquitectura japonesa, a las ensambladuras de los froebelianos, y a los elementos más antieuropeos (anticlásicos) de los distintos repertorios estilísticos.
En las obras construidas entre 1902 y 1906 (Casas Danna, Willitts, T. Martin, Unity Church o Edificio Larkin, etc.), Wright codifica su sintaxis, en la que se confunden, sobre el plano de una retícula ordenadora, algunos mecanismos axiales con relaciones oblicuas entre piezas contiguas.
Le Corbusier y el Purismo
Charles-Édouard Jeanneret (1887-1965), quien adoptará el seudónimo de Le Corbusier en 1920, experimenta una evolución que, partiendo de los valores clásicos y explorando fuentes germánicas, lo convierte en uno de los paradigmas de la vanguardia arquitectónica europea. Su formación es autodidacta, aprendiendo en sus viajes a Italia, Alemania y Oriente, donde recoge influencias del mundo clásico, el mundo tecnológico y el mundo de los sentidos. Estas experiencias se traducen en ideas, informaciones, puntos de vista, tecnicismos y observaciones que educan su mirada y que posteriormente aparecen en sus escritos y proyectos.
Su objetivo es demostrar los mecanismos del gusto y la estética en sus escritos, a partir de su alianza con Ozenfant en torno al Purismo (1918). Esto se refleja en obras como:
- Aprés le Cubisme (1918).
- Artículos en L’Esprit Nouveau (1920-25).
- Vers une architecture (1923).
- Urbanisme (1925).
- Précisions (1930).
En Aprés le Cubisme, defiende un arte «ordenado, racional y constructivo», en contra de la subjetividad cubista. Un cuadro purista se concibe con un plano y posteriormente se pinta, buscando asimilar los objetos con las formas puras. La observación se transforma en un juego de exploración de las correspondencias e intercambios formales y cromáticos entre las siluetas.
Los objetos de los puristas se dividen en dos grupos:
- Objets theme (botellas, vasos, pipas).
- Objets d’agrément (instrumentos musicales, libros).
Estos son objetos estándar, con propiedades de forma estables. Para Le Corbusier, la vivienda es «una máquina para vivir».
Obras Clave de Le Corbusier
- Villa La Roche-Jeanneret (1923-25): La percepción de la casa comienza cuando el espectador descubre la silueta convexa de la sala de exposiciones elevada. El efecto óptico de la convexidad se repite con el pilar cilíndrico en el eje de la calle. Se introduce un mecanismo dual con un balcón cúbico lateral, contrastando con la gran curva. El espacio del vestíbulo se define por planos perforados que, según la luz, parecen flotantes, transparentes u opacos, invitando a la promenade architecturale.
- Villa Cook (1926) y Villa Stein-de Monzie (1927): Detrás de una imagen unitaria y el cumplimiento de los «cinco puntos», se percibe la dialéctica de trazados reguladores y el ritmo A-B-A-B-A, que acompañan la ideación y la sucesión de acontecimientos interiores (boîte à miracles, dirá Le Corbusier).
- Villa Savoye (1929-31): Los signos puristas adquieren consistencia material. La rampa continua relaciona los espacios, conecta los «objetos de afección» y conduce al espectador a través de contrastes hasta el solarium.