La Poesía de la Generación del 27 y el Teatro de Federico García Lorca
El agotamiento de la Restauración llevó a la dictadura de Primo de Rivera, cuya crisis económica desembocó en la proclamación de la Segunda República (1931-1936), interrumpida por la Guerra Civil. Con ella, el proceso de modernización social y cultural del país quedó truncado. En este proyecto de modernización en el ámbito cultural fueron decisivas la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y la Junta para la Ampliación de Estudios (JAE), que creó la Residencia de Estudiantes. Este periodo cultural es conocido como la Edad de Plata.
En estos años 20 se abrió paso una promoción de poetas, la Generación del 27, que compartían las siguientes características:
- El nacimiento en fechas cercanas.
- Las relaciones de amistad.
- Una formación universitaria.
- La influencia del magisterio de Ortega y Gasset (deshumanización del arte).
- La influencia de la poesía de Juan Ramón Jiménez (con el concepto de poesía pura).
- La necesidad de encontrar un nuevo lenguaje poético (a la manera de Luis de Góngora -culteranismo-).
- La asistencia a la celebración del tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora en el Ateneo de Sevilla en 1927.
Etapas de la Producción Poética
En la producción poética de este grupo se pueden apreciar tres etapas:
Primera etapa (hasta 1927): Época de la influencia de las vanguardias y del neopopularismo.
Segunda etapa (hasta 1936): Proceso de rehumanización de la poesía, bajo la influencia del surrealismo y el auspicio de Pablo Neruda.
Tercera etapa (tras la Guerra Civil, a partir de 1939): El grupo se dispersa y se aprecian dos tendencias:
- a) La poesía deriva hacia un humanismo angustiado con preocupaciones éticas y sociales entre los que se quedaron en España.
- b) La poesía en el exilio, con la nostalgia de una patria perdida.
Características Comunes
En la obra de estos autores se advierten nuevos procedimientos poéticos comunes:
- Uso de metáforas irracionales en las que la conexión entre los términos no es de tipo lógico y racional, sino emocional. Esta relación irracional afecta también a personificaciones, símiles, sinestesias, enumeraciones caóticas.
- Empleo del verso libre y del versículo.
- Mezcla de tradición y modernidad. Se aprecia la influencia de la literatura clásica española (popular y culta), como el romancero, Garcilaso de la Vega o Luis de Góngora, así como de la más moderna, como Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez y las vanguardias, sobre todo del surrealismo.
- Variedad de temas: modernidad, intelectualidad y temas tradicionales (el amor, la muerte, el paisaje, la soledad, la alabanza del mundo, la creación poética o el destino).
Poetas Destacados y Obras Importantes
Pedro Salinas: Cultivó una poesía influida por el vanguardismo (Seguro azar) y, en su época de plenitud, el tema central de su poesía es el amor (La voz a ti debida, Largo lamento). En el exilio, su poesía adquiere tintes más dramáticos y preocupados (como, por ejemplo, el poema “Cero” sobre la bomba atómica).
Jorge Guillén: Máximo representante de la poesía pura. Sus dos obras mayores son Cántico y Clamor. Cántico tiene como tema el entusiasmo ante el mundo y la exaltación de la vida. Clamor da testimonio del dolor y del mal, injusticias, miserias, guerras.
Gerardo Diego: Desarrolla su poesía en torno a dos ejes: la poesía de creación, de carácter ultraísta y creacionista (Imagen y Manual de espumas), y la poesía de expresión o poesía tradicional (Romancero de la novia, Versos humanos).
Rafael Alberti: Su obra se desarrolla en torno a cuatro etapas: los comienzos neopopularistas (Marinero en tierra), la poesía vanguardista, especialmente futurista (Cal y canto), la época surrealista (Sobre los Ángeles), la poesía comprometida, escrita durante la República (Poeta en la calle), y, por último, la poesía del exilio de preocupación social y nostalgia (Poemas del destierro y de la espera y Baladas y canciones del Paraná).
Luis Cernuda: El poeta más becqueriano, romántico y apasionado de la Generación del 27. Sus obras principales son Placeres prohibidos y Donde habite el olvido, donde se nota el influjo del surrealismo y expresa sus problemas íntimos derivados de su condición de homosexual y su ansia de amor sin trabas. En 1936 reúne toda su poesía bajo el título La realidad y el deseo, objeto de varias ediciones, a las que irá incorporando su producción del exilio: Las nubes, donde aborda el problema de España y la guerra desde la distancia del exilio, y Desolación de la quimera, la última, ya póstuma.
Dámaso Alonso: Comenzó dentro de la poesía pura, pero su mejor obra sin duda es Hijos de la ira (1944), obra fundamental en la posguerra española.
Vicente Aleixandre: Se mueve en la órbita del surrealismo. Su poesía se clasifica en anterior a la Guerra Civil (Espadas como labios, La destrucción o el amor), poesía de posguerra (Sombra del paraíso), que supuso para la poesía española el resurgimiento del surrealismo de preguerra, donde evoca desde la angustia presente el paraíso anterior a la aparición del hombre en la tierra, y la poesía de senectud (Poemas de la consumación), donde predomina la reflexión y la meditación.
Federico García Lorca: Poeta y Dramaturgo
La poesía de Lorca se desarrolla en dos etapas. La primera etapa se caracteriza porque funde lo popular y lo oculto, la tradición y la modernidad: Libro de poemas, Poema del cante jondo y Romancero gitano. La segunda etapa recoge la influencia surrealista (Poeta en Nueva York). De sus últimos años son Llanto por Ignacio Sánchez Mejías y Sonetos del amor oscuro, publicado póstumamente en 1984.
Lorca empezó a interesarse seriamente por el teatro en los primeros años de la República, y sobre todo a partir de la fundación de La Barraca. Su visión del teatro es la de un espectáculo total, música, gesto, baile, plasticidad, prosa y verso, baile. Su teatro está plagado del lenguaje poético y vertebrado por unos temas nucleares: el amor, la esterilidad, la infancia y la muerte. Los personajes femeninos suelen ser protagonistas, luchadoras que viven un conflicto con el amor. Los primeros ensayos dramáticos fueron El maleficio de la mariposa y Mariana Pineda. Una nueva época se abre con las farsas, el teatro para guiñol o “Títeres de Cachiporra” (La zapatera prodigiosa y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín). Al teatro surrealista o «comedias irrepresentables», tal como las llama el mismo autor, pertenece El público. Por último, las tragedias neopopulares de ambiente rural son sus obras de plenitud, escritas todas en la década de los años 30, y que sí alcanzaron un notable éxito comercial: Bodas de sangre, Yerma, Doña Rosita la soltera y La casa de Bernarda Alba, todas tragedias de tema social protagonizadas por mujeres atrapadas en una situación de marginación social.
Las Sinsombrero
Las Sinsombrero es el nombre por el que son conocidas un grupo de mujeres intelectuales y artistas españolas de la Generación del 27. A este grupo pertenecieron las escritoras Carmen Conde, María Teresa León, Rosa Chael, Josefina de la Torre o Ernestina de Champurcín y la filósofa María Zambrano. Abiertas a nuevos conceptos de modernidad y a las corrientes de vanguardia, recuperaron también la tradición popular. La aportación más relevante de la obra de estas autoras es la introducción de un perfil femenino consecuente a su realidad en sus obras.
Otros Poetas
Por último, mencionamos a otros poetas que por razón de espacio no hemos podido abordar, como Manuel Altolaguirre, Emilio Prados o Miguel Hernández, el “genial epígono” de la Generación del 27, cuya obra sirve de puente entre el grupo del 27 y la Generación del 36.