Guerra de Independencia de Cuba y Conflicto Hispano-Estadounidense: Causas y Consecuencias


Inicio y Desarrollo de la Guerra de Independencia de Cuba (1895-1898)

Los dirigentes de la insurrección cubana fueron José Martí, Antonio Maceo, Calixto García y el dominicano Máximo Gómez. Tras el Manifiesto de Montecristi, donde se plantearon los objetivos de la insurrección, ésta comenzó con el Grito de Baire el 24 de febrero de 1895. Los rebeldes proclamaron la República de Cuba.

El comienzo de la insurrección cubana y su éxito a lo largo de 1895 provocaron el relevo de Sagasta por Cánovas del Castillo. Cánovas envió a la isla al General Martínez Campos, con una política de conciliación, esperando repetir la pacificación de los años setenta. Sin embargo, la situación era diferente. En 1896, fue sustituido por el General Valeriano Weyler, quien implementó una política de mano dura, con un mayor contingente de tropas españolas.

La llegada de Weyler marcó la transición de una guerra convencional a una lucha antiguerrillera: dividió la isla en sectores y concentró a la población en campos o poblados para evitar el apoyo a la guerrilla. Las condiciones sanitarias y organizativas en dichos campos eran muy deficientes, provocando un desastre demográfico entre la población concentrada.

Cánovas pretendía introducir reformas autonómicas tras los primeros éxitos militares para estabilizar la situación política. Sin embargo, estas reformas no fueron bien recibidas por su propio partido ni por Estados Unidos, que reconoció la beligerancia cubana en mayo de 1897, ayudando a los insurgentes. El asesinato de Cánovas, en agosto de 1897, cambió la política referente a Cuba. Los liberales, con el General Blanco sustituyendo a Weyler, buscaron la pacificación a través de la acción política. En noviembre de 1897, Segismundo Moret, Ministro de Ultramar del gobierno de Sagasta, concedió una amplia amnistía y un régimen de autonomía política a Cuba. Pero las reformas llegaron tarde, incrementando la fuerza de los independentistas y las exigencias estadounidenses.

Coincidiendo con la insurrección cubana, en Filipinas se levantaron en 1896 Andrés Bonifacio y Emilio Aguinaldo, jefes del grupo armado del Katipunan, con José Rizal como ideólogo. La presencia española en Filipinas era más débil que en Cuba, limitada a órdenes religiosas, la explotación de algunos recursos naturales y su uso como punto comercial. España envió al General Polavieja, que ejecutó a Rizal. A Polavieja le sucedió Fernando Primo de Rivera, que firmó la paz de Biak-na-Bató en 1897.

La Guerra Hispano-Estadounidense (Abril-Agosto de 1898)

La intervención de Estados Unidos estuvo motivada por:

  • Interés económico en las minas y plantaciones de azúcar cubanas.
  • Interés geoestratégico en el control militar del mar Caribe.
  • Posibilidades de expansión en el Pacífico.

Estados Unidos ocultó su imperialismo bajo razones humanitarias, culminando con la construcción del Canal de Panamá. El gobierno del presidente McKinley intentó comprar la isla a España, pero la operación fue rechazada. Tras este fracaso, Estados Unidos usó la fuerza. El incidente que sirvió de excusa para declarar la guerra fue la explosión del acorazado “USS Maine” en la bahía de La Habana en 1898, culpando a España. Los periódicos de Pulitzer y Hearst desataron una campaña de prensa antiespañola. McKinley consiguió permiso del Congreso para intervenir militarmente en Cuba el 11 de abril de 1898.

El gobierno español envió la flota del Almirante Cervera, a pesar de la superioridad naval estadounidense. La flota llegó a Cuba y quedó bloqueada en la bahía de Santiago. La guerra fue un triunfo fácil para Estados Unidos, con combates desiguales y la armada española destruida en dos enfrentamientos navales:

  • Batalla de Cavite (1 de mayo): La flota española, capitaneada por Montojo, sufrió una derrota aplastante en la bahía de Manila (Filipinas).
  • Batalla de Santiago de Cuba (3 de julio): Los anticuados barcos españoles fueron derrotados por buques más modernos.

Poco después, tropas estadounidenses desembarcaron en Puerto Rico y ocuparon la isla sin oposición. En agosto se firmó el Protocolo de Washington, un armisticio previo al acuerdo definitivo.

Las negociaciones culminaron en diciembre de 1898 con la firma del Tratado de París. España cedió a Estados Unidos Puerto Rico, Filipinas y Guam, confirmando la soberanía española en los territorios no mencionados (Islas Marianas, excepto Guam, Carolinas y Palaos, islas Sibutú y Cagayan). El Tratado de París fue impuesto por Estados Unidos, excluyendo a cubanos, puertorriqueños y filipinos de su ratificación.

La Regencia de Espartero (1840-1843)

Durante tres años, Espartero gobernó autoritariamente como regente (nombrado único regente en mayo de 1841), perdiendo apoyo incluso de los progresistas («ayacuchos» y clases medias). Se organizaron pronunciamientos moderados en su contra. En 1842, una revuelta en Barcelona, provocada por la crisis industrial y el miedo a un tratado comercial con Inglaterra, fue reprimida por Espartero bombardeando la ciudad. Esta acción le restó apoyos entre la clase obrera.

En 1843, una conspiración contra Espartero, en la que participaron incluso sectores del progresismo, culminó con su derrota a manos de las tropas del general Narváez. Espartero se exilió a Londres, adelantándose la mayoría de edad de la reina Isabel II a los trece años.

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