Historiografía: Evolución desde la Antigüedad hasta la Ilustración


Evolución de la Historiografía hasta el Siglo XIX

La Historiografía desde la Antigüedad hasta la Ilustración

2.1. Cuestiones Previas

La historiografía, al igual que la historia, se basa y se construye en función de documentos. Los documentos de la historiografía son, en esencia, los distintos estudios e interpretaciones escritas elaborados sobre un tema en concreto. Sea como sea, la escritura es el elemento central de la Historia, y la Historia existe en la medida en que se escribe.

La escritura no deja de ser el producto de una cultura, el producto de una sociedad, el entendimiento de una sociedad. La escritura es un acto individual en la medida en la que se realiza individualmente, pero también colectivo por pertenecer a un discurso de grupo. Debemos así preguntarnos sobre la existencia del autor como tal o si lo que realmente existe es una sociedad capaz de generar una serie de autores. Sobre esto reflexionó de una forma más profunda Barthes, pero incluso si hablamos del concepto de escritura, muchas veces debemos relacionarlo con escrituras pictóricas y diferentes a la nuestra (Mesopotamia, Egipto, mundo azteca o maya…).

Si hablamos del concepto de escritura, lo tenemos que relacionar con escrituras pictóricas diferentes: Mesopotamia, Egipto, el mundo azteca o el maya. Aproximadamente la escritura nace en el año 3000 a. C. en Egipto y Mesopotamia, y se suele vincular a los templos mesopotámicos y a la administración del Estado. ¿Podemos hacer historia sin ser escrita? Está claro que podemos basarnos en documentos no escritos, pero no tanto si podemos hablar de una Historia científica no escrita, siendo la respuesta a esto que no, ya que sin dejar algo por escrito no existiría la posibilidad probatoria, no pudiéndose demostrar nada.

La idea de historia está vinculada a la escritura, al registro de lo que sucede en el pasado a partir de restos y documentos. Sin documentos no puede haber registro de lo que pasa en el pasado. La historia se basa en documentos, la historiografía también tiene el mismo problema que la historia y se basa en documentos. Estos documentos de la historiografía son los diferentes estudios elaborados sobre un tema; básicamente son interpretaciones escritas sobre un tema muy concreto. Estos trabajos historiográficos son una reflexión sobre la escritura de la historia y cuentan con los mismos mecanismos que esta disciplina.

Pero además de la escritura, una cuestión importante es la del tiempo, la medida del tiempo. Necesitamos un tiempo en el que todos nos entendamos, necesitamos un tiempo que todos asociemos a él, necesitamos un tiempo para todos. La medida del tiempo es el gran desarrollo de las civilizaciones actuales. La historia es también la evolución en la forma en la que los seres humanos controlan e igualan el tiempo. Ha tenido que pasar mucho tiempo para que tengamos una medida del tiempo con la que todos nos identifiquemos y en la que todos nos reconozcamos sin ningún tipo de problema. Otro tema sería el cómo nosotros partimos este tiempo, pues no es lo mismo el tiempo que nosotros percibimos en occidente que cómo perciben el pasado las sociedades de América Latina. Por otro lado, es también fundamental el espacio en el que nosotros nos centramos. Tenemos también los actores en esos espacios que estudiamos, los protagonistas.

2.2. Las Primeras Historiografías

Hay un concepto importante que debemos conocer para utilizar: el concepto de civilización. ¿Qué es una civilización? Este es un concepto francés que trata de aunar diferentes cuestiones políticas, culturales y lingüísticas. El siglo XIX fue el siglo en el que se descubrió Egipto: los filólogos y los paleógrafos fueron los protagonistas. Hay en la civilización egipcia unos restos que se llaman annales, que recogen listas de reyes y hechos, no es exhaustiva pero sí que muestra algunos acontecimientos, con relatos muy escuetos. Lo que EGIPTO nos proporcionó fue la posibilidad de conocer nombres de reyes y sus hazañas. Egipto con el tiempo se ha convertido en un lugar absolutamente colonial porque ha cedido la investigación a los occidentales, y a este lo vemos desde una perspectiva absolutamente europea.

Todas estas historiografías se descubrieron en el XIX, momento donde se interesaron más por el contexto tecnológico de otras culturas. Los restos escriturales mesopotámicos era a partir de una escritura cuneiforme, dentro de la cual se descubrieron tres lenguas. En MESOPOTAMIA hay un relato que es considerado como uno de los más antiguos sobre el diluvio universal, concepto interesante cuya idea estará presente en muchas ocasiones. Otro descubrimiento importante es el Código de Hammurabi, descubierto en 1901. Este código refleja la existencia de una civilización compleja y sofisticada.

Tenemos además todo lo relativo a BABILONIA, civilización que se desarrolló de forma similar a Egipto y donde los restos que se encontraron son tablillas. En Babilonia aparecen muchos de los relatos que después van a ser aprovechados por la Biblia, como en el caso de la narración de la creación, que encontramos por primera vez en un poema babilónico. Vemos también aquí igualmente un conjunto de listas de reyes, fechas y acontecimientos que nos permiten fijar años, existiendo una especial preocupación por la cronología y la sucesión de los hechos. El mundo ASIRIO también forma parte de esto, resaltando aquí las hazañas militares, hazañas de reyes, etc. Cada rey mandaba escribir sus propios annales. En cuanto al mundo HEBREO, su gran aportación respecto a la escritura es el Antiguo Testamento, con carácter recopilatorio; siendo uno de los primeros libros que responden a esta idea de la intertextualidad (el ensamblaje de diferentes textos de distintas procedencias). El Antiguo Testamento es una materia en sí mismo y hay muchas discusiones sobre la historicidad de los personajes que aparecen en él.

Aquí es importante hablar de una de las características de la Historia del XIX: la intertextualidad, que resulta de la forma en la que se relacionan unos textos con otros o dicho de otra forma, como perviven unos con los otros y se reutilizan y encadenan entre ellos a modo de collage. A partir de esta intertextualidad nos encontramos con que en este momento no existía el concepto de autoría, lo que se escribe no pertenece a quién lo escribe; no dándose esto hasta la modernidad.

¿Qué diferencia hay entre la intertextualidad y un trabajo historiográfico? Dos cuestiones fundamentales de diferenciación: la autoría y el registro. La evidencia de la historiografía es el texto, los documentos que utilizamos, mientras que en la intertextualidad se juega con una gran cantidad de fuentes y textos en los que se basan y que no se citan, no quedan registrados para su consulta. En esta misma línea, no cabe duda de la autoría en un texto historiográfico, mientras que en la intertextualidad los textos se crean y, a pesar de ser fruto de una o varias personas, sus nombres no permanecen como los autores intelectuales del texto.

La idea cronológica va asociada a una idea de progreso: siempre vamos a mejor, y el mejor de los mundos siempre es el actual, el presente. La reflexión sobre cómo escribimos la Historia y sobre cómo se ordenan los acontecimientos sería también un trabajo propio de la Historiografía.

2.3. Grecia y la Escritura de la Historia

En cuanto a Grecia, Homero es un autor clave en relación a la escritura de la historia. Sus relatos son de los más antiguos y su obra es, en buena medida, producto de la fantasía, de la imaginación, del registro de las preocupaciones populares, pero también un reflejo de las grandes hazañas de personajes destacados. Poco a poco en Grecia, a partir del siglo VI, se produce una transformación, hay un paso hacia registros escritos centrados en la razón sobre la actividad humana: narraciones de viajes, anotaciones sobre costumbres, creencias o tradiciones populares.

Heródoto, siglo V a.C., es considerado por algunos como el padre de la Historia. Para algunos fue uno de los primeros que utilizó el concepto de investigación, ya que consideran que sería el primero que narra una historia de los acontecimientos centrada en un espacio y en un tiempo concreto, alejándose de la historia mítica con la idea o tarea es la de escribir los acontecimientos para que no se pierdan ni desaparezcan.

Tucídides escribe uno de los libros más celebrados en la escritura de la Historia Antigua: La historia de la Guerra del Peloponeso, reflejo de la Guerra Civil entre Atenas y Esparta. Debemos considerar la situación del autor dentro de la sociedad, pues este sería un observador privilegiado al pertenecer a las altas esferas. Su relato gira en torno a la acción de los seres humanos y sus actos, de forma realista y racionalista e incluso introduce la idea de escepticismo en relación a determinados hechos. Está preocupado de encontrar las intenciones, del porqué de la actuación de los seres humanos de determinada forma en determinados momentos. Algunos le atribuyen la creación de la historia política.

Polibio sostenía en el II a.C. que la historia era la política del pasado. Consideraba la historia como algo útil para los dirigentes, estudiando la causalidad y sosteniendo que el autor debía de ser imparcial, pese a seguir registrando la acción y estudiando libros de otros autores.

2.4. Historiografía Romana. Consolidación de la Historia

Continuando con Roma, muchos consideran que aquí la historia sería un género literario. Más allá de estas consideraciones, se desarrollarían annales cuidadosamente elaborados e incluso algunos historiadores piensan que Cicerón fue el responsable del desarrollo de la Filosofía de la historia y que defendía el buen gobierno de la República de Roma.

Por un lado tenemos a Julio César o Salustio (I a.C)., que hacen memorias militares, es decir, obras vinculadas a la guerra. Sobre todo en este caso destacaría César, como un maestro de la historia narrativa, mientras que Salustio sería más bien un político que escribía obras vinculadas al régimen.

Tito Livio hace una historia del pueblo romano desde sus comienzos, reuniendo los annales tradicionales sobre la Antigua historia de Roma, tratando de realizar una narración unitaria, uniendo las leyendas y tradiciones. Tácito por su parte elaboraría una historia imperial en la que refleja las intrigas sucedidas en el momento y escribe sobre acontecimientos de los que formaría parte de manera directa o indirecta. El estudio de las fuentes de Tácito es fundamental ya que introducen una cuestión epistémicamente muy interesante. Este cuenta con fuentes orales, escritas (documentos y obras) y los rumores; lo que entra dentro de las sociedades intrigantes; lo accesorio como lo fundamental.

2.5. Mundo Medieval y Labor Providencia en la Historia

¿Cuál es el elemento central en la historiografía medieval? ¿Desde cuándo y hasta cuándo podemos hablar de historiografía medieval? El elemento central es Dios, a partir del cual se configura toda la Historia, reflejo de los actos y de la importancia de este mismo Dios. Esto es fundamental para la escritura, en la que existirán referencias constantes a Dios y una intertextualidad continua en referencia a la Biblia. Todo se hace en nombre de Dios y se muestra omnipresente en toda la historia occidental, es el elemento central de todo. Podemos hablar de historiografía medieval en el período comprendido desde el siglo V y hasta el XV. Por lo tanto, Dios va a ser el elemento central en la historiografía medieval, el historiador de la EM escribía los hechos desde la óptica del plan divino porque quería identificar qué había preparado Dios para la humanidad.

¿Cuál es la diferencia entre registrar el pasado en el siglo XI y registrarlo hoy? Básicamente el objetivo, ya que hoy hacemos historia para conocer el pasado en base a la idea de reflejar lo que pasó; en la Edad Medial el objetivo de conocer el pasado va vinculado a mostrar relatos edificantes de personajes, de lugares, batallas, etc. La Historia es, en la Edad Media, un reflejo de la actividad divina en la tierra. Ese registro del pasado no lo podemos considerar historia científica como nosotros la entendemos, pero por un convencionalismo se le da ese nombre. Aun así, no tiene nada que ver con la Historia a partir del siglo XIX, cuando se erige como ciencia.

El gran protagonista de la historiografía medieval es San Agustín, quien introduce la historia lineal, la historia con un principio marcado y la historia como un fin. Es decir, se instaura una idea de progreso y de evolución en la historia por la cual la humanidad avanzará hasta el fin de los tiempos con la llegada del Juicio Final, en el que unos se salvarán y otros no.

Otra cuestión importante es el cómo o el modo en el que se va domesticando el tiempo, que pasa a ordenarse en función del cristianismo de acuerdo con los ciclos naturales y las festividades. El tiempo medieval es lineal teológicamente, pero para los medievales el tiempo era más bien cíclico, se regía en base a las repeticiones. En la EM se superponen así dos tipos de tiempo, el tiempo teológico lineal y el tiempo práctico y vital que es cíclico. Por esto mismo algunos autores han hablado de que el tiempo medieval es resultado de ambos, siendo ciclo-lineal. Además será el argumento más importante en el mundo medieval, de quien dependerá todo, a parte de Dios, el cristianismo; elemento central de la sociedad medieval.

San Agustín por lo tanto construiría y dejaría por escrito el esqueleto o fundamento teórico y teológico del cristianismo; estableciendo además las claves de la historia que empieza y que acaba, una historia lineal y teleológica que tiene y se desarrolla a partir de un fin y que trascenderá la EM.

La historia que se hacía en el mundo medieval está vinculada a una despreocupación generalizada por la crítica de fuentes, pero eso es asignar a la historiografía medieval algo para lo que no está hecha. Aun así podemos decir que los cronistas, “historiadores” de la Edad Media, tenían fuentes. ¿Cuáles son estas fuentes? Esencialmente otros textos, fundamentalmente la Biblia, fuentes clásicas, otras crónicas, es decir, hay una fuerte intertextualidad. La intertextualidad es la idea de composición de un relato mediante fragmentos de otros que se incluyen en la narración sin cambios. La intertextualidad medieval es más sofisticada que eso, no es solo copiar trozos de textos escritos, sino también trozos que se oyen, pues la sociedad era muy oral, por lo que la palabra tenía un sentido. Así pues, la segunda fuente del mundo medieval es la oralidad, lo oído. La tercera y última sería lo visto y lo vivido, lo que en la sociedad actual nos crearía un problema epistémico, pues lo tacharíamos de periodismo.

(Divaga Isra) Si como historiador escribo lo que veo y lo que vivo no sería un historiador como tal, pues no tendría un carácter probatorio. Cuando hablo de historia hablo de pasado, el desacuerdo se encuentra en el presente; pues cuando escribo algo que ocurre actualmente entra la cuestión de la necesidad de distancia. ¿Por qué un historiador no se puede preocupar por las cuestiones más del presente? Se desarrolla una tendencia historiográfica desde los años 80 llamada Historia del Tiempo Presente encargada de esto mismo, existiendo por lo tanto historiadores que creen que la comunidad puede preocuparse por el estudio de hechos más inmediatos. ¿Esta tendencia está plenamente aceptada por la comunidad de historiadores? No, pues es aceptada pero también criticada. Quien la critica se basa en tres puntos clave: la relación de esta con el periodismo, la alegación de la necesidad de cierta distancia para desempeñar el oficio del historiador con objetividad (30-40años) y por último en consecuencia la enorme subjetividad que presenta al formar el historiador parte de ella. En definitiva, esta tendencia ha derrapado. Debemos aquí tener en cuenta que historiador tiene una perspectiva del presente más histórica y asociado a procesos más largos mientras que el periodismo cuenta hechos específicos, siendo la prensa un hecho fundamental para los historiadores. Es posible que el historiador se preocupe de cuestiones del presente, para algunos historiadores la incorporación de esta tendencia es un paso importante. Esta cuenta con técnicas propias para la construcción de una visión del presente, siendo para algunos especialistas la Historia del presente una incorporación de gran importancia.

Tenemos ahora y con relación a esto otra problemática, el futuro, debiendo preguntarnos si el historiador puede también estudiarlo. La respuesta es que, en teoría como historiador “no puedo estudiar lo que no existe, lo que no sucedió”. Si llevamos esta frase a rajatabla nos encontramos con un problema, y es que el mundo medieval está repleto de cosas que no suceden: el fin del mundo, relatos maravillosos, milagros, etc. Podemos estudiar entonces cosas que no existen, siendo aquí el problema esencialmente el futuro, la visión de este o la relación que tenemos con él. Algunos historiadores se han preocupado precisamente por su relación con el futuro; por ejemplo los marxistas estudiaban el pasado para entender el presente y construir el futuro, por lo que la relación entre el presente y el futuro es esencial.

La cuestión del tiempo es por tanto esencial. Hay que tener en cuenta que nuestros actos están conectados con el futuro, el futuro, de alguna forma, también es parte de las preocupaciones del historiador (lo que realizamos en el presente va a tener un impacto en el futuro), tanto desde un punto de vista histórico como desde el historiográfico. Además, existen preocupaciones distintas escritas por el futuro que se llaman los estudios prospectivos, proyecciones hacia el futuro: no podemos profetizar el futuro, pero sí que podemos ser proyectores de este. Si el pasado y el presente están contaminados por la subjetividad, el futuro está mediatizado por la ideología, ya que es un ideal (los marxistas dirían que es una utopía en la que hay que trabajar jiji). De una forma estricta el futuro no es tarea del historiador, pero está presente en las decisiones que toma el historiador.

A este respecto añadir (no sé dónde) que si planteo que la historia debe ser medible y la basamos en datos cuantitativos esto tendrá incidencias en el futuro.

Poco a poco, el registro del pasado en la Edad Media va a hacer que se configuren Historiografías por reinos. Además, el registro de la historia medieval es fundamentalmente colectivo, haciendo muchas de las crónicas referencias a cuestiones colectivas, siendo fundamentalmente una empresa colectiva. También la historia que se hacía en la Edad Media tiene una fuerte identidad literaria, teleológica y un fundamental carácter político. En la escritura del registro del pasado medieval encontramos una confusión básica entre dos cuestiones: la historia oral y la historia escrita, pues en muchos casos estamos hablando de la historia oral escrita. La historia está igualmente vinculada con lo maravilloso, lo mágico y lo milagroso, es decir, todo lo que sucede y sabemos que no es cierto; como visiones del paraíso, acontecimientos mágicos, milagros, etc.

Otra cuestión importante en la historiografía medieval es la falta de la autoría, no existe un concepto de autoría como entendemos hoy en día en general, pero sí que hay casos excepcionales. Ejemplos serían autores como Raúl Glabe, quien habla de él mismo y tiene una conciencia autorial. Hay una lógica social en el texto medieval, con una conexión con la construcción de una sociedad ideal. Algunos autores han escrito desde una idea evolutiva y han situado después de San Agustín un segundo baluarte autorial en el mundo medieval, quien es Joaquín de Fiore, que nos habla de las tres edades: del padre, del hijo y del Espíritu Santo. Esta última será una sociedad ideal en la que los joaquinitas van a construir un mundo deseable, perfecto tal y como él lo concebía; en el que ellos serán los protagonistas fundamentales que aconsejen al rey, al emperador y al Papa, comenzando aquí a buscar un mundo perfecto, un deseo de futuro mejor.

(Isra se enfada) Aquí comienza a configurarse un espacio de utopía, tal y como se le llamará después a partir de los marxistas, un deseo de futuro. El historiador está permanentemente pensando en el futuro. El cristianismo proyectaba hacia la salvación, el capitalismo nos proyecta hacia el no pensar en lo que vivimos sino en lo que podemos vivir, lo que supone la propia autodestrucción del ser humano. Ese espacio de perfección es con el que van a jugar todas las ideologías, con lo que jugarán posteriormente las historiografías tras la Edad Media.

2.6. El Renacimiento. “Descristianización” de la Historia

Llegamos así a la Edad Moderna, concretamente el Renacimiento, que muestra la Edad Media como una época de oscuridad. Esto significará la búsqueda de una ruptura con la época anterior y un retorno al Antigüedad (Grecia y Roma), la búsqueda de un espejo en esa “Edad de oro” de la eclosión cultural que supuso la Época Antigua. En este sentido debemos destacar que el Renacimiento del XVI no es único ni tiene sentido sin los distintos renacimientos medievales (que en teoría también buscaban la antigüedad como espejo).

La idea de humanismo tan presente en el Renacimiento para muchos nace en la Edad Media. Esta supone una evolución en la descristianización de la historia o la escritura del pasado, que pasa a ser el relato de las actividades humanas inspiradas por motivos humanos y ya no como parte de un plan divino. Ahora el centro es el ser humano, antes lo era Dios. Algunos especialistas han apuntado que en este momento se establecen las técnicas rudimentarias para la crítica de fuentes en dos sentidos: en el documento en sí y en las obras escritas por otros historiadores. El Renacimiento o renacimientos van a estar contextualizados dentro de lo que podemos denominar como Reforma Protestante, y algunos autores incluso piensan que aquí se da un reforzamiento de la historia lineal cristiana para convertirla de una forma original o iniciática en la idea de progreso.

Algunos autores también han destacado la figura de Maquiavelo como uno de los personajes centrales en esta época. Los “espejos de príncipes medievales” o “instrucción de príncipes” (especialmente Isra habla de Salisbury pero no sé seguro) son un precedente fundamental para entender después eses textos renacentistas. Por otro lado, pese a que algunos historiadores especialistas identifican esta crítica de fuentes escriturales nos encontramos que en la historiografía hispana del siglo XVI hay una continuidad muy grande entre la Edad Media y esta nueva época. Maquiavelo en definitiva nos hablaba de la centralidad de los seres humanos, la importancia de la continuidad, etc., siendo sus fuentes principales el pensamiento, la propia actividad política y los autores de la Antigüedad.

Guicciardini por su parte reflexionaría sobre la importancia de la fortuna y del azar.

2.7. El Retorno de la Humanidad o la Ilustración

¡OJO! No vivimos fuera de los que se va a crear en este momento, somos hijos contextuales, historiográficos y políticos de la Ilustración. ¿Cuál es la idea fundamental de la Ilustración? La razón: todo tiene que ser razonado, razonable y comprobado. Se debe hablar así en base a una actitud probatoria. El ser humano es el absoluto centro de las reflexiones y el espíritu crítico es la esencia fundamental de la actividad intelectual. El progreso es la idea fuerte derivada del uso de la razón y de la importancia del ser humano, quedando establecida en el pensamiento historiográfico y filosófico occidental. Esa idea de progreso supone que la sociedad tiende a mejorar de forma infinita, que siempre vamos a ir a mejor.

(Tener en cuenta que esta parte del temario va a caer casi seguro en el examen) Todo lo que acabamos de exponer sobre la Ilustración lo podemos encontrar en la idea en la que vivimos, es decir, existe en nuestra realidad actual. En sentido estricto, no hay ninguna diferencia con la historia: la humanidad es fundamental, incluso el ser humano tiene una característica nueva, que puede ser feliz, lo que supone desatarse de Dios y de todas las fuerzas que lo ataban a las naturalezas divinas. ¿Cómo llamamos a esa idea de progreso, de racionalidad y de protagonismo de ser humano? Modernidad. Todo esto empaquetado y junto es la modernidad, concepto que podemos englobar no únicamente dentro de la historia, sino también en la filosofía, en la política, etc. pudiendo recurrir siempre a este aspecto por permitirnos comprender todas las tendencias historiográficas modernas (marxismo, etc.) que están vinculadas a estas ideas de razón y progreso. Todo lo que vamos a ver deriva de esta idea, se preconfigura aquí.

(POSTMODERNISMO COMO PREGUNTA DE EXAMEN) El postmodernismo es un concepto desde el cual se liga con la relatividad, donde todo es válido. Si en la modernidad teníamos tres cuestiones claves (razón, progreso y el ser humano como centro), en el postmodernismo encontramos que se desechan esas dos primeras ideas y, sobre la tercera, encontramos todo tipo de desgloses en cuanto al concepto de ser humano, lo que algunos han llamo relativismo o, más vulgarmente, “todo vale”. Lo postmoderno es una reacción a lo moderno, un intento de romper las ideas modernas a partir de la razón; existe la razón, pero no es lo único, existen cosas que no podemos probar porque la realidad es simulada, es deconstruida. Las ideas fundamentales de la Ilustración se rompen, lo que es un pensamiento postmoderno, así como que se termina la idea de progreso, pues no caminamos siempre a mejor, teniendo en la modernidad una idea de progreso única, pero en el postmodernismo existen tantos caminos como queramos, no existe un único objetivo en la historia (hay tantos caminos como posibilidades).Si ponemos en duda el concepto de razón y de progreso estamos también poniendo en duda el concepto de realidad. Los postmodernos dicen que no existe la realidad, que solo existen los discursos: empalabramiento oral y los textos, conformando estos últimos la realidad.

  • La postmodernidad es la ruptura de la razón, de las ideas de progreso, de las consideraciones sobre que deben existir grandes ideas y grandes temas de la humanidad; y la desconfiguración del hombre como sujeto individual de la historia (mujeres y grupos subalternos).

Cuando nosotros hablamos de modernidad y modernismo nos estamos refiriendo al siglo XIX, a los Annales, al marxismo, etc., mientras que cuando hablamos de postmodernismo nos referimos a la historia subalterna, a las tendencias postcoloniales, a la importancia del amateurismo, la historia de género, etc. Hablamos en definitiva de la fragmentación, la sociedad líquida de Bauman, la ausencia de grandes escuelas historiográficas, la subjetividad y, sobre todo, una substitución muy grande de lo que se hace, de la realidad, de la construcción de la historia por la métrica y por la tecnología. Todas estas cuestiones nos muestran que no existe una sola forma de hacer la historia, es decir, que vivimos en la postmodernidad. (Insertar a Israel iracundo).

Después de poner a parir el postmodernismo volvemos a la Ilustración como tal. Esta va a ser el momento en el que se desarrollan unos conceptos como el de historia universal, encontrándonos también el momento en el que la historia se divorcia de la fábula. Ahora las explicaciones maravillosas y alejadas de la realidad no van a formar parte de la historia. También va a surgir una cuestión importante, que es la acotación espacial y temporal.

Montesquieu hablaba de la importancia del clima, de las creencias, de la religión, de las leyes, del pasado. Voltaire por su parte introduce una idea importante: ¿por qué en vez de narrar y explicar la historia no la pensamos? ¿por qué no hacemos una historia más allá de una evolución política en base a los reyes? ¿por qué no hacemos una idea basada en los principales pueblos que han tenido protagonismo a lo largo de la historia para entender la realidad? ¿por qué no hacemos una historia donde los pensamientos, las ideas, tengan una función esencial? Esto se llamó filosofía de la historia, pensar la historia a partir de unos pueblos determinados, introduciendo una serie de ideas. Pensadores posteriores que hacen filosofía de la historia serían Hegel o Marx.

¿Esta filosofía de la historia la podemos incluir dentro de lo que hemos denominado historiografía? Si, porque estamos hablando de autores, lugares y reflexiones en base a ideas, por lo que esa parte de la filosofía de la historia nos coloca en una cuestión que no explicitamos lo suficiente, la interdisciplinariedad.

Dos tendencias que están montadas sobre la filosofía de la historia son la historia mundial y la historia global. La diferencia aquí es que la filosofía de la historia tiene un componente filosófico y muy eurocéntrico, surgiendo con el tiempo, primero, un concepto fallido en las grandes escuelas historiográficas. Uno de los grandes fracasos comerciales en la Escuela de los Annales y en el marxismo, la denominada historia total, que nunca se completó, pues mucha de esta tarea era saber todo de todo, y en el caso del marxismo esta devino en la filosofía de la historia.

Cuando acaban estos proyectos y, en el contexto de los años ‘90, tras la caída del Muro de Berlín fallece el proyecto socialista y surgen diferentes veleidades globales, siendo una de ellas esa globalización, de donde nace la historia mundial y la historia global. La historia mundial es un enfoque para intentar entender sucesos históricos de forma compleja teniendo en cuenta diferentes realidades sociales y geográficas. La historia global consiste en buscar perspectivas globales a problemas específicos. El historiador, por tanto, debe reflexionar a veces sobre ámbitos globales buscando adaptarse supuestamente a los tiempos.

(Después de divagar otra vez volvemos a la Ilustración). También nos encontramos con los primeros casos de historia de las mujeres en este momento del siglo XVIII con autoras como Katherine Macaulay. También vemos la historia del comercio, la idea de que la historia no se repite nunca; por supuesto, que el pasado nunca fue un momento mejor y, que el ser humano es el protagonista que crea los hechos.

Dentro de estas consideraciones globales alrededor de la filosofía de la historia y de todos estos conceptos, lo que va a proporcionar estas perspectivas es poner el énfasis en la historia de los pueblos y en la historia de las civilizaciones. En esta historia de los pueblos, Herder va a introducir la raza. Ca de Condorcet por su parte va a ser el principal constructor de esa idea de progreso. Concepto de progreso que podríamos precisar con dos vertientes principales: la económica y la tecnológica, yendo lo tecnológico de la mano de lo militar y, ya posteriormente, trataríamos la política para tratar de asentar la democracia liberal.

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