La Presencia Romana en la Península Ibérica: Un Conflicto con Cartago
La llegada de los romanos a la Península Ibérica fue consecuencia directa de las Guerras Púnicas, una serie de tres conflictos bélicos contra los cartagineses. La Primera Guerra Púnica (264-241 a.C.) tuvo importantes repercusiones para Cartago:
- Cartago renunció a Sicilia y otras islas, que pasaron a ser dominio romano.
- Roma impuso a Cartago el pago de una considerable suma de dinero en un plazo de tres años.
Para obtener recursos y pagar la deuda, Amílcar Barca se dirigió a la Península Ibérica, donde fundó Alicante. Tras su muerte en un enfrentamiento con pueblos ibéricos, le sucedió Asdrúbal, quien fundó Cartagena. En este periodo se firmó el Tratado del Ebro, por el cual Asdrúbal se comprometía a no cruzar el río Ebro, a cambio del reconocimiento romano de la soberanía cartaginesa al sur del mismo.
En el año 221 a.C., la muerte de Asdrúbal llevó al poder a Aníbal, hijo de Amílcar. El conflicto entre cartagineses y romanos se reavivó en Sagunto. Roma, buscando un enfrentamiento, reclamó Sagunto como propia, a pesar de estar en territorio cartaginés. En el 219 a.C., Aníbal derrotó a los saguntinos, rompiendo el tratado con Roma y desencadenando la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.).
Los romanos planearon atacar las colonias cartaginesas en el norte de África y la Península Ibérica, pero Aníbal se adelantó. Atravesó los Pirineos y los Alpes, llegando al norte de la península itálica. Mientras Aníbal avanzaba por Italia, Asdrúbal (segundo hijo de Amílcar) quedó al mando en la Península Ibérica.
El cónsul romano Publio Cornelio Escipión envió a sus hijos, Cneo y Publio, a Hispania. Aníbal, tras cruzar el río Ródano y los Pirineos, venció a los romanos en cuatro batallas. Finalmente, Aníbal fue derrotado en la batalla de Zama, en el norte de África. Los cartagineses quedaron relegados a las Islas Baleares.
Mientras Aníbal invadía Italia, Cneo y Publio Escipión desembarcaron en Ampurias y tomaron Tarraco y el valle del Ebro. Asdrúbal detuvo su avance y les dio muerte. La conquista romana continuó en el 206 a.C., cuando Publio Cornelio Escipión (hijo de Cneo), reorganizó el ejército, atrajo a tribus indígenas y conquistó Cartago Nova, el principal centro cartaginés. En este punto, los cartagineses solo conservaban las Islas Baleares.
La Conquista Romana de Hispania: Fases y Resistencia
La República Romana entró en la Península Ibérica con el objetivo de destruir el poderío cartaginés. Cneo y Publio Escipión desembarcaron en Ampurias, conquistando Tarragona, el valle del Ebro, Sagunto y la Bética. Asdrúbal, hermano de Aníbal, detuvo y mató a ambos.
En el 210 a.C., Publio Cornelio Escipión (hijo de Cneo) reorganizó el ejército romano, se alió con tribus indígenas y conquistó Cartago Nova. Los cartagineses perdieron sus posesiones en la península, excepto las Islas Baleares. Publio Cornelio regresó a Roma, y los pueblos ibéricos aprovecharon para rebelarse. Los sucesores de Publio tuvieron que reprimir estas revueltas.
En el 197 a.C., se produjo la primera división de Hispania en dos provincias: Citerior y Ulterior. La imposición de altos impuestos por parte de Roma provocó una rebelión de los turdetanos.
Fases Clave de la Conquista
- Invasión inicial y expansión (218-197 a.C.): Desembarco en Ampurias, conquistas de Tarragona, el valle del Ebro, Sagunto y la Bética. Muerte de Cneo y Publio Escipión. Llegada de Publio Cornelio Escipión (hijo) y toma de Cartago Nova. Rebeliones ibéricas.
- Consolidación y resistencia indígena (197-133 a.C.): División de Hispania en Citerior y Ulterior. Rebelión de los turdetanos. Destaca la figura de Viriato, líder lusitano que se rebeló contra Roma entre el 147 y el 139 a.C. Roma envió a Cepión para acabar con los lusitanos. Cepión sobornó a tres generales de Viriato (Audax, Ditalco y Minuro), quienes lo asesinaron. Táutalo, sucesor de Viriato, se rindió ante Cepión. También se produjo la resistencia de Numancia, ciudad celtíbera que fue reducida a cenizas en el 133 a.C. tras un largo asedio.
- Conquista de las Islas Baleares y Guerras Cántabras (123-19 a.C.): En el 123 a.C., Quinto Cecilio Metelo conquistó las Islas Baleares, eliminando el último reducto cartaginés. Finalmente, Octavio Augusto, primer emperador romano, emprendió las Guerras Cántabras (29-19 a.C.) para someter a los pueblos del norte de la Península. Octavio Augusto preparó el ataque en tres frentes, pero enfermó y regresó a Roma. Su sucesor, Agripa, culminó la conquista de Hispania.
La Aparición de las Ciudades en la Hispania Romana
La ciudad era el elemento principal de la organización romana, aunque a partir del siglo III d.C. se produjo una ruralización. Existían dos tipos principales de ciudades:
Ciudades Indígenas
Su estatus dependía de su relación con Roma:
- Estipendiarias: Pagaban un tributo a Roma y mantenían sus propias leyes.
- Libres: Poseían sus tierras y podían ser:
- Federadas: Con amplia autonomía y administración propia, pero debían ayudar a Roma en caso de guerra. Su estatus se basaba en un pacto con Roma.
- No federadas: Similares a las federadas, pero su estatus era una concesión romana. También debían ayudar a Roma en caso de guerra.
- Comunes: No estaban sujetas a ningún tributo.
Ciudades Romanas
- Colonias: Fundadas por Roma con ciudadanos romanos.
- Municipios: Ciudades existentes a las que se otorgaba el derecho romano o latino.
- Ciudades militares: Con función militar.
La fundación de una ciudad nueva se marcaba con un surco trazado por un arado, delimitando el perímetro. La estructura urbana típica incluía el cardo maximus (eje norte-sur), el decumanus maximus (eje este-oeste) y el foro, centro de la vida pública.
En el año 212 d.C., el emperador Caracalla concedió la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio.
El gobierno de las ciudades estaba a cargo de:
- Consejo o Curia: Formado por decuriones, elegidos por la República Romana.
- Magistrados: Duo viri (máximos magistrados), ediles (encargados del orden público y obras públicas) y cuestores (administradores de las finanzas).