LA CRISIS DE ESTADO Y SOCIEDAD, 1923 -1939
3. – LA GUERRA CIVIL ( 1936 -1939)
Las elecciones
de Febrero del 36 habían dado la victoria al Frente Popular(republicanos, socialistas y comunistas)
,
derrotando al Bloque Nacional de Derechas;
Que estaba descontento con
las reformas religiosas, políticas, económicas y militares de los
republicano–
Socialistas. Ese descontento, sumado a otra serie de
acontecimientos, desembocará en una conspiración contra la República.Dicha conspiración fue instigada por diferentes sectores conservadores;
los monárquicos que ya habían amparado el frustrado golpe de Sanjurjo
durante el bienio reformista, los falangistas y carlistas que, desde
1934, habían formado milicias armadas para desestabilizar el sistema; algunos
sectores de la CEDA, y su propio líder. Gil Robles, que apoyaron
económica y personalmente la conspiración, y los militares que se habían
agrupado en la Unión Militar Española para organizar la conspiración.
El asesinato, el 13 de Julio de 1936, del líder de derechas
José Calvo Sotelo, como represalia por la muerta del guardia de asalto
José Castillo, llevó a los conspiradores a iniciar la sublevación de
inmediato. El golpe militar se inició el 17 de Julio en Melilla.
Al día siguiente.
Franco voló de Canarias a Marruecos (Dragón Rapide)
Y tomó el mando del ejército en África.
Sanjurjo, que debía liderar la sublevación en la Península, murió en accidente aéreo cuando volvía a España desde Portugal, por lo que, desde su puesto de mando en Pamplona, el general Mola planificó y coordinó las acciones que deberían llevarse a cabo, contando con el apoyo de grupos financieros, monárquicos y católicos.
Entre tanto, el gobierno reaccionó con indecisión y pasividad, lo que
permitió a los insurrectos consolidar sus posiciones, cuando en principio la
conspiración no se había desarrollado como esperaban. El alzamiento tuvo
éxito en Pamplona, Sevilla, parte de
Andalucía,
Zaragoza.
.., mientras en Madrid y Barcelona las milicias obreras
frenaron el avance de los sublevados
Poco a poco, se fueron
perfilando ambos bandos; los sublevados y los leales;
O lo que es
lo mismo, el bando rebelde o nacional y el bando republicano
o rojo, apoyado por las clases populares influidas o afiliadas a las
organizaciones anarcosindicalistas y comunistas. Los rebeldes controlaron el norte
de Castilla y León, zona rural y católica, la Galicia
caciquil y conservadora.
Navarra, muy tradicionalista, gran parte
de Aragón y de Andalucía occidental y latifundista.
Baleares,
Canarias y el Protectorado marroquí.
La franja
cantábrica, el País Vasco, excepto Álava, y la cuenca
mediterránea desde Cataluña hasta Málaga permanecieron al lado de la
República.
También en Castilla la Nueva, incluido Madrid y
buena parte de Extremadura y Andalucía oriental, menos Granada, se
frustró la insurrección.
El territorio republicano,
aunque dividido, contaba con los núcleos industriales y urbanos,
las minas del norte y el oro del Banco de España.
El bando
sublevado tenía recursos industriales de menor importancia, pero controló
la principal zona cerealística y militarmente contaba con la mayoría
de los efectivos.
Lo que esperaban del golpe militar no era lo mismo:
los rojos defendían la continuación de la República, pero en el bando de los nacionales la CEDA pretendía la vuelta a la monarquía alfonsina, los falangistas la introducción de un régimen fascista y los carlistas el retomo a una monarquía de corte tradicionalista.
LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL
El fracaso inicial del golpe de Estado fue el inicio de una larga guerra civil que enfrentó a los viejos grupos dominantes de la España de la Restauración y los nuevos grupos obreros y burgueses que aspiraban a sustituir el viejo sistema político, por uno verdaderamente democrático. La duración y el resultado del conflicto dependieron, sin embargo, de la intervención de las potencias extranjeras. Ambos bandos enfrentados, buscaron suministros y armamento en el exterior. Sin embargo, el contexto internacional era complejo en una Europa dominada por el enfrentamiento ideológico y político entre el eje Berlín-Roma, que agrupabaa la Alemania nazi y la Italia fascista, las democracias parlamentarias, representadas por el Reino Unido y Francia, y el comunismo soviético, que pretendía una alianza con ellas para contener el avance fascista.
En septiembre de 1936, a iniciativa de británicos y franceses, se alcanzó
un compromiso internacional para aislar el conflicto, impedir su expansión a
todo el continente, evitar la participación de otros países en la guerra civil,
y prohibir la venta de material bélico a los dos bandos en lucha. Para ello se
creó el COMITÉ DE NO INTERVENCIÓN en agosto de 1936 en Londres,
al que se adhirieron casi todos los Estados europeos (27 países)
. Este
acuerdo, además de perjudicar a la República, se convirtió en una «traición»
de las potencias democráticas europeas; pero no impidió que los dos bandos
recibiesen ayuda del exterior. Los sublevados de Alemania e Italia, y los
republicanos de la Unión Soviética. De todos modos, la no intervención hay que
interpretarla como un intento desesperado de no romper el débil equilibrio
existente entre los regímenes democráticos y fascistas, intentando evitar el
estallido de una guerra que, sin embargo, cubriría Europa nada más acabar la
guerra civil española.
Los sublevados
recibieron ayuda de Italia, Alemania y Portugal.
Hitler
respondió inmediatamente a la petición de Franco enviando la flota germánica y
material militar, aunque el grueso de la ayuda alemana residió en la aviación
(lo que permitió a Franco trasladar el ejército de África a la Península). A
este efecto, se creó la Legión Cóndor con voluntarios del ejército
alemán, pilotos, instructores, cazas, bombarderos… Los motivos que impulsaron
a Hitler a intervenir fueron económicos (obtener minerales y materias
primas)
Y estratégicos
(debilitar a Francia, enemigo desde la I GM)
. La Italia fascista
de Mussolini también colaboró con material bélico y el envío del Corpo di
truppe Volontarie (CTV)
Por simpatía ideológica con los sublevados,
y sobre todo, por la posibilidad de ganarse un aliado en el área mediterránea.
El bando de Franco, pagó al terminar la guerra, los envíos alemanes (que
ascendían a unos 400 millones de dólares) recibidos con alimentos y
materias primas hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. Mussolini perdonó gran
parte de la elevada deuda.
Por su parte, el bando republicano solicitó ayuda a Francia y Gran
Bretaña.
El gobierno británico negó la ayuda para evitar tensiones con Hitler y
Mussolini, mientras el gobierno francés suspendió las primeras entregas de material
presionado por Gran Bretaña y por temor a un enfrentamiento con los alemanes e
italianos, aunque en principio el país galo envió intermitentemente armas a
través de sus fronteras. De este modo, los republicanos buscaron auxilio en la URSS,
con la que ni siquiera mantenían relaciones diplomáticas y que además había
firmado el Tratado de No intervención.
La ayuda llegó en forma de armas
y alimentos, aviones, carros de combate, material bélico, pilotos, instructores
y técnicos.