La Segunda República Española: Frente Popular, Estatuto Vasco y Guerra Civil en Euskadi


Programa del Frente Popular (1936)

Localización

Nos encontramos ante un fragmento del programa del Frente Popular, que fue publicado en el periódico El Socialista, el 16 de enero de 1936.

Se trata de una fuente primaria. En cuanto a la forma, es un manifiesto, ya que se trata de un programa, y por el contenido es un texto político.

La autoría pertenece a un colectivo formado por representantes de los partidos de izquierda unidos bajo el nombre de Frente Popular, que recogía propuestas de socialistas, comunistas, republicanos, nacionalistas y regionalistas.

Está dirigido especialmente al colectivo que comparte su ideología, aunque con finalidad pública hacia todos los votantes, y tiene como finalidad presentar los puntos de su programa político para presentarse a las elecciones de 1936.

El texto se publica en los últimos meses de la Segunda República, tras la crisis del gobierno radical-cedista en 1935 a causa de escándalos de corrupción, cuando Alcalá Zamora (presidente de la República) convoca nuevas elecciones generales para febrero de 1936.

Se publicó en el periódico El Socialista, en Madrid, el 16 de enero de 1936.

Análisis

Como ideas principales del texto, se recogen acuerdos y desacuerdos entre los componentes de la coalición.

Acuerdos

  • Su unión para vencer en las elecciones y llevar a cabo un plan político común (lín. 1-3).
  • El compromiso a conceder la amnistía para todos los juzgados por delitos políticos y sociales durante el gobierno radical-cedista (1933-1935). No lo cita explícitamente, pero se refiere especialmente a los presos de la Revolución de 1934 (lín. 4-6).
  • El restablecimiento de la Constitución como obligación del Estado para la defensa de la libertad y la justicia (lín. 7-9).

Desacuerdos

  • La reactivación de la Reforma Agraria del gobierno republicano-socialista (lín. 10-13), ya que los republicanos se oponían a la nacionalización de la tierra y su entrega al campesinado que proponían los socialistas.
  • La idea del intervencionismo para la mejora del sistema bancario (lín. 14-16), pues los republicanos se oponían a la nacionalización de la Banca propuesta por los partidos obreros.
  • En cuanto a la concepción del Estado, los republicanos veían en la República un régimen democrático impulsado por motivos de interés público y progreso, mientras que los socialistas defendían el control obrero de la República (lín. 17-25).

Contextualización

La proclamación de la Segunda República (1931-1936) el 14 de abril de 1931 supuso la apertura de un nuevo tiempo político lleno de ilusiones y expectativas reformadoras que buscaron satisfacer los anhelos modernizadores y transformadores. Pero, también, implicaron recelo y temor ante el carácter y alcance de las mismas por parte de los sectores más tradicionales de la sociedad. Se distinguen diferentes etapas:

  1. El Bienio Reformista (1931-1933), liderado por Manuel Azaña, integrado por un gobierno de republicanos e izquierdas, y caracterizado por un periodo de amplias reformas.
  2. El Bienio Conservador (1933-1935), donde la pérdida de confianza y debilitamiento de la coalición gobernante llevó a unas nuevas elecciones que otorgaron el gobierno al Partido Radical (centrista conservador) de Alejandro Lerroux, apoyado por la CEDA (derecha tradicional católica) de José María Gil Robles, que paralizó la mayor parte de las reformas emprendidas en el bienio anterior.
  3. El Frente Popular (febrero-julio de 1936), que daría el triunfo de las candidaturas republicanas y de izquierdas y que retomaría el impulso reformista del primer bienio.

En este segundo periodo, durante el Bienio Conservador, es cuando se fraguaría el Frente Popular (1935). Al final del primer bienio, se dio la pérdida de confianza del presidente Niceto Alcalá Zamora en el gobierno de Manuel Azaña, debido a diversos incidentes sociales y una tensa situación política. Alcalá Zamora se vio incapaz de poder encontrar una alternativa de gobierno viable, por lo que disolvió el parlamento y convocó nuevas elecciones. Las elecciones de noviembre de 1933, en las que por primera vez votaba la mujer, significaron un serio quebranto para los partidos que habían protagonizado el primer bienio (la izquierda republicana y los socialistas) al acudir sin estar unidos, a diferencia de la derecha que se vio agrupada en la CEDA, lo que les permitió ser la fuerza más votada, junto al Partido Radical. Esto condujo a que el parlamento se inclinara hacia la derecha.

El presidente de la República, Alcalá Zamora, designó a Alejandro Lerroux, del Partido Radical, para formar gobierno, que sería apoyado por la CEDA de José María Gil Robles.

Así comenzaría el Bienio Conservador (1933-1935), en el que se ralentizaron o paralizaron buena parte de las principales reformas (agraria, religiosa, educativa, laboral) llevadas a cabo por el bienio progresista. Durante estos dos años, las izquierdas sintieron cómo los sectores conservadores frenaban las aspiraciones de la clase obrera y campesina. Finalmente, la CEDA exigió la incorporación de tres ministros al gobierno, lo que se interpretó como un giro hacia la derecha y llevó a innumerables disturbios por parte de los sectores de izquierdas más revolucionarios. Todo ello acabó por desencadenar la Revolución de Asturias (1934) y la proclamación de la república catalana. Si bien ambos levantamientos fueron sofocados con una dura represión (1.400 muertos en Asturias) por parte del Ejército, así como la disolución de la Generalitat y el Estatuto de Cataluña. Sin embargo, al año siguiente, diversos escándalos de corrupción (estraperlo o caso Nombela) en los que se vio directamente implicado Lerroux y otros miembros destacados del Partido Radical, dieron pie a la caída de su gobierno. El presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, decidió disolver el parlamento y llevar a cabo una convocatoria electoral, no aceptando la oferta de Gil Robles de formar un gobierno de derechas.

Las elecciones se anunciaron para el 16 de febrero de 1936. La izquierda había aprendido la lección de haber acudido de forma fragmentada a las elecciones de 1933, ya que el sistema electoral republicano favorecía las coaliciones o mayorías, con lo que acordaron formar el Frente Popular, tal y como se observa en el texto. Frente a esta unión de las izquierdas, la derecha no logró esa misma unidad en el llamado Bloque Nacional, integrado principalmente por la CEDA, Renovación Española, Falange y otros grupos republicanos conservadores y radicales, pero que se presentaron en coaliciones de diversa naturaleza según las circunscripciones, sin un programa electoral definido, aunados únicamente bajo las consignas generales de “contra la revolución” o “a por los 300” (diputados).

El Manifiesto del Frente Popular fue redactado por una comisión electoral integrada por todos los firmantes y tomó como precedente el programa de reformas del bienio 1931-1933.

El principal objetivo que se pusieron fue, en esencia, recuperar el gobierno movilizando a todo el electorado de izquierda y prodigándose en una activa campaña a todos los niveles.


Estatuto de Autonomía del País Vasco (1936)

Localización

Estamos ante una selección del articulado del Estatuto de Autonomía del País Vasco, aprobado el 9 de octubre de 1936 y publicado en el Boletín Oficial del País Vasco.

Se trata de un texto de fuente primaria. Por su forma, se trata de un texto jurídico-normativo, ya que es un Estatuto, y por su contenido, el texto es político.

El autor es colectivo: fue el Congreso de los Diputados en Cortes reducidas a causa de la Guerra Civil. Va dirigido a un colectivo, en este caso a los habitantes de las provincias vascas a quienes les afectarán las normas incluidas en el Estatuto, y su finalidad es pública.

Se aprobó en la etapa del gobierno del Frente Popular, cuando este recuperó el proceso autonómico vasco paralizado en el gobierno radical-derechista anterior. A pesar del comienzo de la Guerra Civil en julio, el estatuto fue aprobado por el procedimiento de urgencia y bajo el influjo de Indalecio Prieto.

Se publicó el 4 de octubre de 1936 en la Gaceta de Madrid.

Análisis

El tema central del texto es la exposición de algunos artículos del Estatuto.

Sus principales ideas hacen referencia a:

  • La constitución de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya como una región autónoma dentro del Estado español, siguiendo las fuentes jurídicas sobre las que se basa este hecho, como la Constitución de la República y el propio Estatuto. Además, cada uno de los tres territorios se regirá autónomamente (siguiendo la tradición foral) por sus lenguas oficiales: el euskera y el castellano.
  • Estas adquirirán competencias respecto a la seguridad ciudadana (artículo 5). El Gobierno Vasco tendrá su propia policía para mantener el orden público y su jurisdicción queda restringida al territorio autónomo.
  • Los poderes políticos quedarán distribuidos de la siguiente manera: De acuerdo con la Constitución, se afirma el principio de soberanía nacional, se dará una división de poderes y el presidente de la Comunidad Autónoma será su representante en sus relaciones con la República.
  • Expone una disposición transitoria (en tanto dura la guerra) sobre:
    • El establecimiento de un Gobierno Provisional formado por el número de miembros del gobierno elegidos por el propio presidente (no inferior a cinco).
    • El nombramiento del primer Lehendakari provisional por los alcaldes que puedan emitir libremente su voto.
  • Por último, tenemos la justificación de la disposición, que hace referencia a la gran inestabilidad del momento, ya que los franquistas ocupaban Álava y gran parte de Guipúzcoa.

Contextualización

Desde la abolición de los fueros en 1876 por Cánovas del Castillo y la paralela industrialización, habían nacido en las entonces llamadas Provincias Vascongadas dos amplios movimientos que, de alguna manera, pretendían lo mismo: la restauración de la foralidad. Estos movimientos fueron los foralistas y los tradicionalistas. Sus aspiraciones nunca fueron recogidas por los políticos de la Restauración. La acción de ambos grupos y la negativa oficial provocó el nacimiento en el cambio de siglo del nacionalismo sabiniano.

Es este nacionalismo el principal valedor de un Estatuto peculiar que recoja lo fundamental de la vieja foralidad. Sin embargo, todos sus esfuerzos serán vanos hasta la proclamación de la Segunda República. Cuando la coalición de republicanos y socialistas gane las elecciones de 1931, pronto aprobarán el Estatuto Catalán. Este hecho motivará que también en el llamado País Vasco se inicie la redacción de un estatuto. El retraso será debido a la ausencia del nacionalismo vasco del Pacto de San Sebastián (1930).

De hecho, en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, los nacionalistas entraron a formar parte de la mayoría de los ayuntamientos vascos, lo cual permitió al PNV liderar un movimiento de ayuntamientos vasco-navarros a favor de la autonomía.

Los proyectos de Estatuto serán varios, siendo el promovido por los nacionalistas el más desarrollado. Se elaboran varios borradores, entre ellos el proyecto de estatuto de Eusko Ikaskuntza o el Estatuto de Estella, que son rechazados por no encajar con la Constitución de 1931, ya que un artículo de la aún no aprobada Constitución precisaba que las relaciones con la Iglesia serían competencia exclusiva del Estado central, no de las regiones autonómicas, de la misma manera que no se contemplaba una estructura de confederación sino de regiones autónomas.

El último proyecto en presentarse en ese periodo fue el proyecto de estatuto de las “Comisiones Gestoras de las Diputaciones” que, aunque recortaba algunas competencias respecto a la propuesta de Estella, encajaba en la Constitución ya aprobada. En él, se considera al País Vasco como «región autónoma», no como Estado Vasco, y se reconocían derechos de los inmigrantes españoles y el sufragio universal, más acorde con la Constitución.

Sin embargo, el ascenso al gobierno del centro-derecha de Lerroux y la CEDA en 1933 paralizará su aprobación. Durante el trienio en el que estas fuerzas estén en el poder (1933-1936), la política, en general, sufrirá una vuelta a momentos anteriores. Sólo la llegada del Frente Popular (1936) y la postura contraria al alzamiento militar franquista de los nacionalistas vizcaínos y guipuzcoanos llevarán al Congreso de los Diputados español a aprobar el primer Estatuto de Autonomía, del que el texto nos presenta tres artículos.

Este Estatuto, aprobado con la guerra ya iniciada, únicamente se aplicará en Vizcaya y una pequeña franja de Guipúzcoa, ya que el resto del territorio de aplicación había sido conquistado por las tropas franquistas. Por otra parte, su vida será muy breve, ya que al cabo de nueve meses estas tierras serán también conquistadas por Franco y el Estatuto derogado. Permanecerá únicamente vigente el Concierto Económico en el territorio alavés.


Decreto Ley de Abolición de los Conciertos Económicos (1937)

Localización

Nos encontramos ante el Decreto Ley de abolición de los conciertos económicos para Guipúzcoa y Vizcaya, publicado el 24 de junio de 1937.

Se trata de un texto de fuente primaria. Según su forma, es un texto jurídico, ya que se trata de una ley, y su contenido es político.

Fue Francisco Franco, Caudillo desde 1936, jefe militar (Generalísimo) y político del Movimiento Nacional, su autor, quien dirigía las operaciones militares del frente norte.

Fue aprobado y publicado en junio de 1937, momento en el que Bilbao ya había caído en manos de las tropas franquistas. Se dirige a un colectivo, aunque con especial incidencia en los afectados.

El objetivo es explicar y dar a conocer las razones de la supresión del Concierto Vasco y de la situación económica en que quedarían ambos territorios tras la entrada en vigor del decreto.

Su finalidad es pública.

Análisis

El tema central del texto es la abolición de los conciertos económicos de Bizkaia y Gipuzkoa.

Y las ideas principales hacen referencia a tres aspectos:

  1. La situación económica de los cuatro territorios favorecidos por los conciertos económicos. Franco reconoce como «privilegio» con respecto al resto del estado:
    • El Concierto Económico vasco.
    • La autonomía que tienen las Diputaciones.
    • Los privilegios que poseen los contribuyentes vascos.
  2. Franco justifica las causas de:
    • La abolición de los conciertos económicos de Bizkaia y Gipuzkoa, utilizando como justificación su sublevación en contra del alzamiento (ejército, falangistas, carlistas y monárquicos), ya que se posicionaron en el bando republicano. El argumento del «alzamiento en armas de Guipúzcoa y Vizcaya» no es correcto, ya que sólo permanecieron fieles a la República.
    • El mantenimiento de estos en Álava y Navarra como agradecimiento, ya que ambos territorios se situaron en el bando franquista.
  3. La futura situación económica de los cuatro territorios después del 1 de julio de 1937. Franco dispone que Bizkaia y Gipuzkoa pagarán todas las contribuciones e impuestos al Estado como el resto de los territorios, mientras que Álava y Navarra mantienen su concierto económico.

Contextualización

Para una mejor comprensión del problema debemos retrotraernos al final de la Tercera Guerra Carlista (1876). La derrota en ella del carlismo supuso la abolición de los fueros de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Sin embargo, los liberales fueristas reclamaron ante el gobierno de Cánovas del Castillo el mantenimiento de una de las «competencias» que más les afectaba: la gestión económica. El Gobierno cedió a estas pretensiones e hizo la concesión bajo la fórmula de «Concierto Económico». Este concierto económico supondrá el pago de los habitantes vascos de impuestos a las Diputaciones y no al Gobierno, y la negociación entre Diputaciones con el Gobierno central para fijar la cantidad a pagar (el cupo).

Entre las ventajas de esta fórmula, destacaríamos que los impuestos se destinan a resolver los problemas del propio territorio y que permiten obtener un superávit para realizar más mejoras.

Así permaneció la cuestión hasta 1931. Con la proclamación de la Segunda República, las ansias de autonomía resurgieron. Los proyectos de un Estatuto se sucedieron (en 1917, 1931: “Estatuto de Estella” y en 1932 el “Estatuto de las Comisiones Gestoras de las Diputaciones”). El primero no se tramitó y los dos siguientes no fueron aprobados por el Parlamento español por diversos motivos. En todos ellos se incluía el Concierto Económico.

Con las elecciones de 1933 y la victoria del gobierno radical-cedista, se paralizó todo el proceso estatutario y este no se retomaría hasta 1936, tras la victoria del Frente Popular (coalición de partidos de izquierda), quienes vuelven a poner en marcha las reformas iniciadas por el primer gobierno republicano.

El triunfo del Frente Popular supuso: la reorganización de los vencidos; la crispación en la calle fruto de la polarización de la vida política; y la vuelta a la política del gobierno republicano-socialista de 1932, materializada en la amnistía a los presos de la Revolución de Octubre de 1934, la reactivación de la Reforma Agraria, la reactivación de la redacción del Estatuto Vasco (finalmente aprobado en 1936), la reapertura del Parlamento Catalán y la readmisión de muchos de los despedidos de las fábricas por las huelgas. Durante el Gobierno del Frente Popular, la Falange (extrema derecha fascista), los carlistas y los generales José Sanjurjo y Emilio Mola preparan un golpe de Estado. Todo esto lleva a que el 17 de julio de 1936 se produzca una sublevación militar apoyada por algunos civiles (el carlismo entre ellos). Ante el fracaso del levantamiento en las principales ciudades españolas, el enfrentamiento entre las fuerzas sublevadas y las fuerzas leales al gobierno deriva en una Guerra Civil.

En el País Vasco, Álava y Navarra, con gran influjo carlista, se posicionaron en el lado rebelde; mientras que Gipuzkoa y Bizkaia se situaron en el bando republicano. En 1936, las tropas franquistas toman Gipuzkoa cerrando la frontera. Sin embargo, Bizkaia aguanta 9 meses hasta caer en manos franquistas. En la defensa de Bizkaia destacan tres acontecimientos: las defensas establecidas en torno a Bilbao conocidas como el “Cinturón de Hierro”, el bombardeo de Gernika de 1937 (ejecutado por la aviación enviada por Hitler, se trata del primer bombardeo a una ciudad) y el Pacto de Santoña de 1937, que significó la rendición del ejército vasco ante las tropas italianas.

En este contexto bélico y complejo se aprueba el primer Estatuto de Autonomía del País Vasco, abarcando los territorios de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Obviamente, queda recogido en este Estatuto el Concierto Económico mediante el que se regula toda la competencia económica. Como hemos indicado con anterioridad, la postura de estos territorios respecto a la sublevación fue diversa y muestra diferentes consecuencias. El texto analizado muestra el Decreto correspondiente.

Esta situación se mantendrá hasta la muerte de Franco en 1975 y la aprobación de la actual Constitución de 1978. La organización del territorio español en autonomías favorecerá la redacción y aprobación del actual Estatuto Vasco (de Gernika). Una vez más, la gestión de la competencia económica se organizará a través del Concierto Económico.


Causas y Consecuencias de la Segunda República Española

Causas

La proclamación de la Segunda República Española en abril de 1931 tuvo sus raíces en la crisis de la monarquía de Alfonso XIII y la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). La dictadura, aunque inicialmente contó con apoyo, no logró resolver los problemas económicos ni modernizar el país. En 1930, Primo de Rivera dimitió y Alfonso XIII intentó restaurar la monarquía con gobiernos como el de Berenguer y Aznar, pero estos fracasaron en recuperar la estabilidad.

La oposición republicana, que incluía socialistas, intelectuales y nacionalistas, firmó el Pacto de San Sebastián en 1930 con el objetivo de poner fin a la monarquía y establecer un régimen democrático. Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, concebidas como un simple proceso local, se convirtieron en un plebiscito sobre la continuidad del rey. Aunque los monárquicos ganaron en zonas rurales, las grandes ciudades apoyaron a los republicanos, lo que llevó a la proclamación de la Segunda República el 14 de abril.

Factores como la crisis económica, el descontento social, la demanda de reformas agrarias y laborales, el auge del movimiento obrero y la tensión entre la Iglesia Católica y el Estado contribuyeron al colapso de la monarquía y al establecimiento del nuevo régimen republicano.

Consecuencias

La Segunda República trajo consigo una serie de reformas políticas, sociales y económicas. Se instauró una nueva Constitución en 1931 con principios democráticos, sufragio universal (incluido el voto femenino), descentralización del Estado y separación entre Iglesia y Estado. Sin embargo, estas reformas generaron una fuerte polarización entre sectores conservadores y progresistas.

Durante su existencia, la República vivió periodos de gran inestabilidad, como el Bienio Reformista (1931-1933), con reformas profundas, y el Bienio Conservador (1933-1936), en el que muchas de ellas fueron paralizadas. La creciente conflictividad social y la radicalización de posturas entre izquierda y derecha desembocaron en eventos como la Revolución de 1934 y, finalmente, en el asesinato del líder monárquico José Calvo Sotelo en julio de 1936, lo que aceleró la sublevación militar del 17 de julio, iniciando la Guerra Civil Española (1936-1939).

En consecuencia, la Segunda República terminó con el triunfo del bando sublevado liderado por Francisco Franco, estableciéndose una dictadura que duraría hasta 1975.


La Segunda República y la Guerra Civil en Euskadi (1931-1937)

Causas

Las causas de la Segunda República Española y la Guerra Civil en Euskadi (1931-1937) fueron diversas y estuvieron marcadas por tensiones políticas, sociales y económicas. La proclamación de la Segunda República en 1931 generó grandes expectativas en el País Vasco, especialmente en relación con la autonomía. Sin embargo, el proceso autonómico enfrentó múltiples obstáculos, como el rechazo del Estatuto de Estella por parte del gobierno central, lo que alimentó el descontento de los nacionalistas vascos.

En el ámbito político, Euskadi estaba dividido en tres grandes bloques: la izquierda republicana y socialista, con fuerte presencia en las zonas industriales; el nacionalismo vasco del PNV, que buscaba autonomía dentro de la República; y la derecha carlista y monárquica, con arraigo en el mundo rural. Estas diferencias ideológicas se intensificaron con la radicalización política y la violencia social del periodo republicano, agravada por la crisis económica y las reformas del gobierno.

El golpe militar de julio de 1936 dividió al territorio vasco: en Bizkaia y Gipuzkoa fracasó, mientras que en Navarra y el sur de Álava tuvo éxito gracias al apoyo de los requetés carlistas. La guerra en Euskadi estuvo marcada por la defensa republicana, el bombardeo de Gernika y la rendición de Santoña en 1937. Finalmente, la represión franquista y la abolición de los fueros en Bizkaia y Gipuzkoa sellaron el trágico desenlace del conflicto.

Consecuencias

Las consecuencias fueron devastadoras en los ámbitos político, social, económico y cultural.

Consecuencias políticas y administrativas

La victoria franquista en 1937 significó el desmantelamiento del Gobierno Vasco y la supresión del Estatuto de Autonomía. Bizkaia y Gipuzkoa fueron castigadas con la eliminación de sus Conciertos Económicos, al ser consideradas «provincias traidoras», mientras que Álava y Navarra, por su apoyo a la sublevación, conservaron sus fueros. La dictadura implantó un gobierno autoritario en el que los cargos públicos fueron ocupados por franquistas afines al régimen, provenientes del tradicionalismo y el falangismo.

Represión y exilio

La represión franquista fue severa. Se estima que más de 100.000 vascos se exiliaron, entre ellos 20.000 niños que fueron enviados a países como Francia, la URSS, México y Reino Unido. Miles de republicanos, socialistas y nacionalistas fueron encarcelados o ejecutados. Se impusieron penas de muerte, trabajos forzados y largas condenas en prisión para los opositores.

Consecuencias económicas y sociales

Euskadi, especialmente Bizkaia y Gipuzkoa, sufrió graves daños en su estructura industrial y económica. La industria quedó bajo el control del régimen franquista y sus empresarios afines. Sin embargo, con el tiempo, la región se convirtió en un centro clave para la recuperación económica del país debido a su industrialización. En el ámbito social, la dictadura impuso un modelo conservador, limitando derechos y libertades, y reforzando el papel de la Iglesia en la educación y la vida cotidiana.

Impacto cultural y lingüístico

El euskera y la cultura vasca fueron duramente perseguidos. Se prohibió el uso del idioma en la educación y en los documentos oficiales, y se eliminaron símbolos vascos como la ikurriña. Las actividades culturales y políticas vascas quedaron relegadas a la clandestinidad o al exilio.

Resistencia y lucha por la autonomía

A pesar de la represión, la oposición al franquismo se mantuvo viva en la clandestinidad. Durante las décadas siguientes, tanto socialistas como nacionalistas vascos continuaron luchando por la recuperación de la autonomía. Finalmente, tras la muerte de Franco y la llegada de la democracia, Euskadi logró recuperar su Estatuto de Autonomía en 1979 (Estatuto de Gernika), cerrando un largo ciclo de lucha iniciado en la Segunda República.

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