La Transformación de la Literatura Española: Del Novecentismo a las Vanguardias


Novecentismo (Generación del 14)

Después del desastre de la I Guerra Mundial (1914-1918), las generaciones de jóvenes europeos defendieron la creación de un mundo nuevo, de un nuevo orden internacional y de nuevas expresiones artísticas. En España, ese afán por la modernización y las nuevas expresiones artísticas se reflejó en dos movimientos literarios principales: el Novecentismo y las Vanguardias.

Se denomina Novecentismo a la obra de un grupo de autores que alcanzan su momento de máximo esplendor a partir de 1914 (también conocidos como Generación del 14). Estos autores se caracterizan por una sólida formación intelectual y porque vieron en lo europeo un modelo a imitar.

Características del Novecentismo

Políticamente, estos autores se sitúan dentro del “reformismo burgués”. Mantuvieron su preocupación por el tema de España, al igual que la Generación del 98, pero abordaron los problemas con mayor rigor y objetividad, buscando soluciones eficaces en lugar de limitarse a la queja.

Estos autores presentan un nuevo perfil de intelectual:

  • Son universitarios, no bohemios.
  • Sus obras están dirigidas a una minoría culta e intelectual.
  • Reaccionan contra el arte del siglo XIX: huyen del sentimentalismo, prefieren enfoques intelectuales y crean una literatura minoritaria.
  • Promueven una renovación de la lengua literaria, ampliando el vocabulario.

El Ensayo Novecentista

Dadas sus características, no es difícil imaginar que el ensayo fuera el género más cultivado, abordando frecuentemente el tema de España, como ya había hecho la Generación del 98. Predominan los temas reflexivos y el tono objetivo. En él destacan autores como Eugenio d’Ors, Gregorio Marañón, pero sobre todo, José Ortega y Gasset, inspirador del grupo y fundador de la «Revista de Occidente», que acogía las importaciones artísticas y filosóficas más renovadoras. Escribió en su mayoría ensayos de tema filosófico, pero su influencia cultural se debe a los que tratan sobre España: «La España invertebrada», «La deshumanización del arte».

La Novela Novecentista

En cuanto a la novela, género minoritario en este movimiento, presenta varios tipos:

Novela Lírica

Destaca Gabriel Miró, que se decantó por la novela sensual, de gran brillantez formal. La acción o el argumento apenas interesan; son las sensaciones, sentimientos y estados de ánimo los que convierten sus novelas en cuadros de prosa poética, caracterizados por un intenso lirismo, intimísimo y autobiografismo. Empezó escribiendo narraciones decadentes («Las cerezas del cementerio»), pero más tarde evolucionó hacia la novela novecentista («Nuestro Padre San Daniel»).

Novela Intelectual

Destaca Ramón Pérez de Ayala, clasificada así por la relevancia de los temas tratados. Comienza escribiendo novelas autobiográficas («Troteras y danzaderas») y posteriormente desarrolla la novela intelectual («El curandero de su honra»).

Novela de Humor y Deshumanizada

En la novela de humor destaca Wenceslao Fernández Flórez («El bosque animado») y en la novela deshumanizada, Benjamín Jarnés («El profesor inútil»).

La Poesía Novecentista

En poesía, se huye del sentimiento romántico y de los adornos modernistas. Se aspira a una perfección formal fruto de la inteligencia. Esta labor culmina en la llamada «época intelectual» de Juan Ramón Jiménez. Se trata de una lírica abstracta y metafísica, como se aprecia en «Diario de un poeta recién casado».


Las Vanguardias

La crisis estética iniciada a principios de siglo propició el nacimiento, entre 1909 y 1930, de nuevas manifestaciones artísticas que buscaban instaurar la modernidad en todos los ámbitos del arte. Estas nuevas tendencias reciben el nombre de Vanguardias (término tomado del francés avant-garde) o ismos. Son el resultado de la oposición a la literatura burguesa; buscaban la destrucción de las formas tradicionales, reflejando así la fragmentación del espíritu de la civilización burguesa.

Características Generales de las Vanguardias

Las características generales de esta etapa son:

  • Voluntad de destruir el arte establecido.
  • Oposición violenta a lo tradicional.
  • Búsqueda de nuevos métodos y técnicas.
  • Arte concebido como puro goce estético para una minoría selecta.
  • Carácter impopular, deshumanizado y universal.
  • Uso del humor y la ironía como vía de escape y evasión.
  • Creación de una nueva realidad artística, sin imitar la existente.

Movimientos de Vanguardia

Existieron diferentes movimientos de vanguardia en Europa:

Futurismo

Nace en Italia, inspirado por Marinetti. Exalta el antirromanticismo, la civilización mecánica y la técnica. No tuvo gran impacto en España, pero influyó en autores como Pedro Salinas y Rafael Alberti.

Cubismo

Surge en la pintura y propone la descomposición de la realidad en formas geométricas. Su principal inspirador literario es el poeta francés Apollinaire, que llevó esta teoría a sus caligramas.

Dadaísmo

Movimiento que aspiraba a una expresión original, ilógica y absurda. El propio nombre, «dadá», evoca el balbuceo infantil.

Surrealismo

Nació en Francia a partir del Dadaísmo, impulsado por el poeta André Breton. Buscaba descubrir la verdadera realidad a través del mundo onírico y la escritura automática, libre de filtros racionales. Incorpora imágenes sugerentes y alógicas. En España, influyó notablemente en autores como Federico García Lorca («Poeta en Nueva York»), Rafael Alberti («Sobre los ángeles») y Luis Cernuda («Los placeres prohibidos»).

Ultraísmo

Surge en España como síntesis de varias vanguardias. Se caracteriza por la ruptura del discurso lógico y las innovaciones tipográficas. Destacan Guillermo de Torre («Hélices») y el argentino Jorge Luis Borges («Cuaderno San Martín»).

Creacionismo

Movimiento impulsado por el chileno Vicente Huidobro. Buscaba crear una realidad propia dentro del poema mediante imágenes inéditas. Rompe con la realidad visible para generar una nueva que tenga sentido en sí misma. En palabras de Huidobro, se trata de «hacer un poema como la naturaleza hace un árbol». En España destaca Gerardo Diego («Manual de espumas»).

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