Personalidad, Razonamiento e Inteligencia: Claves del Comportamiento Humano


1. Numerosas definiciones de la personalidad

  • Elemento estable de la conducta de un individuo, su manera de ser habitual que lo diferencia de los demás.

  • Conjunto de formas constantes de relación con la gente y las situaciones que ponen un sello de individualidad a cada uno de nosotros.

  1. Componentes de la personalidad:

  • Internalidad: la personalidad es un elemento interno de la persona, no observable directamente sino a través de la interpretación de su comportamiento.

  • Estabilidad: el sujeto tiene una forma de ser que le identifica porque permanece con el paso del tiempo, aunque existan cambios y fluctuaciones superficiales.

  • Consistencia: responder con cierta estabilidad ante situaciones parecidas.

  • Individualidad: autopercepción de la propia identidad y las diferencias con las demás personas. Percibirse único y diferente.

El temperamento es la parte innata de la personalidad, influenciada por la genética. Determina cómo reaccionamos emocionalmente, nuestra atención y nuestras respuestas motoras en distintas situaciones.

Desde la infancia, influye en:

  • Reactividad: Cómo los niños responden a estímulos (miedo, ansiedad, calma).
  • Autorregulación: La capacidad de calmarse y manejar sus emociones.

Por ejemplo, algunos niños sienten ansiedad cuando los sostiene un extraño, mientras que otros permanecen tranquilos. Estas diferencias individuales forman la base del comportamiento futuro.

El Razonamiento

Gracias a nuestra capacidad de pensar, podemos hacer muchas cosas, como entender ideas, tomar decisiones, resolver problemas, ser creativos y tener opiniones propias. El razonamiento es un proceso mental complejo porque depende de otras habilidades como la atención, la percepción y la memoria. Básicamente, razonar significa conectar ideas siguiendo ciertas reglas para llegar a una conclusión.

Los seres humanos somos racionales, es decir, seguimos principios lógicos al pensar. Sin embargo, también cometemos errores y tenemos prejuicios que nos llevan a tomar decisiones equivocadas, por lo que no siempre somos tan lógicos como creemos.


El Razonamiento y el Lenguaje

Nuestra mente funciona como una historia que nos contamos a nosotros mismos, ya que pensamos a través del lenguaje. Esta capacidad de representar ideas con palabras es clave para nuestro razonamiento, pues nos permite formar conceptos y construir ideas.

Las proposiciones son frases que expresan una idea de manera universal y nos ayudan a razonar de forma clara. Para que algo sea una proposición, debe cumplir ciertas condiciones:

Tener un significado claro y ser evaluable como verdadero o falso, es decir, afirmar o negar algo que podamos juzgar.
Ser abstractas y basadas en el significado, no en imágenes, lo que permite representar conceptos y sus relaciones.
Estar formadas por nodos (ideas) y eslabones (conexiones entre ideas) que muestran cómo se relacionan entre sí.
Seguir ciertas reglas para su construcción, de modo que tengan sentido y coherencia.

Tipos de Razonamiento

  • El razonamiento deductivo: es aquel que parte de principios generales y trata de comprobar la validez de una conclusión de tipo particular.
  • El razonamiento inductivo: es aquel que parte de hechos particulares y trata de comprobar la validez de una conclusión de tipo general. El razonamiento inductivo nunca es totalmente válido, pero sí puede ser más o menos probable.

Las Falacias

Una falacia es un razonamiento incorrecto que parece ser válido, pero en realidad no lo es. Se trata de un argumento engañoso que puede sonar convincente, aunque no siga las reglas de la lógica. Las falacias son muy comunes en la vida diaria.

Existen dos tipos principales de falacias:

  • Falacias formales: Son razonamientos que no cumplen las reglas de la lógica, pero que se parecen a argumentos válidos, por lo que muchas veces son aceptados como correctos.
  • Falacias informales: En estos casos, la conclusión no está realmente relacionada con las premisas, es decir, el argumento no justifica la conclusión.


Falacia ad baculum (apelación a la fuerza): En lugar de dar razones, se utiliza una amenaza, se ejerce presión o se provoca miedo para convencer.

  • Falacia ad hominem (ataque a la persona): En vez de refutar una idea con argumentos, se ataca a quien la sostiene.
  • Falacia ad ignorantiam (apelación a la ignorancia): Se afirma que algo es verdadero solo porque no se ha demostrado lo contrario.
  • Falacia ad populum (apelación a las emociones del público): Se usan razones irrelevantes para la conclusión, pero que son populares o emotivas, buscando convencer sin pruebas reales.
  • Falacia ad verecundiam (apelación a la autoridad): Se defiende una idea solo porque una persona importante, la mayoría o una tradición la respalda, sin presentar pruebas reales.
  • Falacia consensum gentium (apelación al consenso social): Se da por cierta una idea solo porque mucha gente la cree, sin evaluar si es válida o no.
  • Falacia post hoc (falsa causa): Se asume erróneamente que un evento es la causa de otro solo porque ocurrieron en secuencia.
  • Falacia tu quoque (tú también): En vez de responder a una crítica con argumentos, se contraataca con otra acusación similar.

El Carácter y su Desarrollo

El carácter es la forma de comportarnos que surge de la interacción entre nuestro temperamento y el entorno en el que crecemos. A diferencia del temperamento, el carácter se aprende, puede cambiar con el tiempo y está influenciado por factores externos.

Cada persona desarrolla su carácter a partir de sus experiencias y el entorno en el que vive. A medida que maduramos, aprendemos a regular nuestras emociones y nuestro comportamiento, lo que implica:

  • Seguir normas sociales.
  • Desarrollar empatía.
  • Reconocer las consecuencias de nuestras acciones.

El nivel más alto de autorregulación se alcanza cuando somos conscientes de nuestras tendencias naturales y sabemos manejarlas para adaptarnos mejor a diferentes situaciones. Con la edad, solemos sentirnos más seguros de nosotros mismos, ser más responsables, pensar a largo plazo y actuar con menos impulsividad. Cuando llegamos a este punto, se considera que nuestra personalidad ha madurado.


Grupo A: Personalidades excéntricas e introvertidas

Las personas con estos trastornos tienen dificultades para relacionarse y suelen ser reservadas o extrañas:

  • Paranoide: Desconfían de los demás y creen que tienen malas intenciones.
  • Esquizoide: Prefieren estar solas, muestran poco interés por las relaciones y expresan pocas emociones.
  • Esquizotípica: Tienen dificultades sociales, pensamientos extraños y comportamientos excéntricos.

Grupo B: Personalidades impulsivas y emocionales

Las personas de este grupo son intensas, extrovertidas e inestables en sus relaciones:

  • Antisocial: No respetan las normas ni los derechos de los demás y pueden ser agresivas sin sentir culpa.
  • Límite: Son muy inestables en sus emociones y relaciones, con miedo al abandono y cambios bruscos de ánimo.
  • Histriónica: Buscan constantemente atención, son dramáticas y exageradas en su comportamiento.
  • Narcisista: Se sienten superiores, necesitan admiración y carecen de empatía.

Grupo C: Personalidades ansiosas y temerosas

Las personas con estos trastornos suelen ser muy inseguras o rígidas:

  • Evitativa: Tienen miedo al rechazo y evitan situaciones sociales por sentirse inferiores.
  • Dependiente: Necesitan constantemente apoyo y cuidado de los demás, mostrando sumisión.
  • Obsesivo-compulsiva: Son perfeccionistas y muy controladoras, preocupadas por el orden y las reglas.


Trastornos de la Personalidad

Los trastornos de la personalidad son patrones de comportamiento y formas de pensar que se alejan de lo habitual y afectan la vida diaria de quienes los padecen. Estos trastornos dificultan las relaciones sociales, el trabajo y otros aspectos importantes de la vida.

Características principales:

  • Son duraderos e inflexibles, es decir, la persona actúa de la misma manera en distintas situaciones.
  • Provocan malestar significativo o problemas en las relaciones, el trabajo y otras áreas.
  • Se desarrollan desde la adolescencia o la adultez temprana y permanecen en el tiempo.
  • No pueden explicarse mejor por otro trastorno mental ni por el efecto de una sustancia.

Componentes de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional se basa en varias habilidades que nos ayudan a entender y manejar nuestras emociones y relaciones:

  • Autoconciencia: Reconocer nuestras emociones y las de los demás, entender sus causas y efectos.
  • Autocontrol: Regular nuestras emociones de manera positiva, manejar la frustración, la ira, el estrés y tomar decisiones sin impulsividad.
  • Autogestión personal: Desarrollar autonomía, motivación, resiliencia y una actitud responsable y positiva.
  • Competencia social: Mejorar la comunicación, la empatía, el respeto y la cooperación con los demás.


Inteligencia y Pensamiento

La inteligencia es la capacidad de resolver problemas nuevos, mientras que el pensamiento es la inteligencia aplicada internamente, sin depender del contacto directo con la realidad, sino a través de símbolos y representaciones.

Elementos clave del pensamiento:

  • Conceptos: Ideas generales que engloban otras similares.
  • Razonamiento: Proceso mental para llegar a conclusiones a partir de información previa. Se basa en dos métodos:
    • Deducción: Se parte de principios generales para obtener conclusiones específicas.
    • Inducción: Se analizan casos particulares para llegar a una conclusión general.

Resolución de problemas

Un problema aparece cuando queremos lograr algo, pero los métodos que conocemos no son suficientes.

  • Pensamiento creativo: Capacidad de encontrar soluciones innovadoras, caracterizada por fluidez, flexibilidad y originalidad. Según Guilford, implica sensibilidad ante los problemas y la habilidad de redefinir situaciones para generar ideas nuevas.

El Proceso Creativo y la Toma de Decisiones

El proceso creativo tiene varias etapas:

  1. Preparación: Se recopila información y conocimientos.
  2. Incubación: Se deja reposar la información para organizar ideas.
  3. Inspiración: Surge la solución con claridad.
  4. Verificación: Se comprueba si la idea es útil y novedosa.

Resolver problemas implica tomar decisiones, es decir, elegir entre varias opciones sin certeza absoluta sobre sus consecuencias. Según D. Wheeler e Irving Manis, los pasos clave son:

  1. Reconocer el problema y afrontarlo.
  2. Buscar alternativas y formas de alcanzarlas.
  3. Evaluar opciones, analizando pros y contras.
  4. Tomar una decisión y comprometerse con ella.
  5. Analizar los resultados para aprender de la experiencia.

Nuestra capacidad de pensar, razonar y ser creativos es esencial para tomar decisiones y resolver los problemas de la vida cotidiana.

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