Poesía Española Contemporánea: Modernismo, Vanguardias y Generaciones Clave


La poesía desde el Modernismo a las vanguardias: tendencias, autores y obras representativos

Según Pedro Salinas, tanto Modernismo como Generación del 98 son términos indistintos que designan al mismo movimiento cultural. El primero se iniciaría en América y el segundo en España, ambos a finales del siglo XIX. No podemos olvidar que algunos autores supuestamente pertenecientes a la Generación del 98 –como Antonio Machado o Valle-Inclán– participan igualmente de las preocupaciones, intereses y estilos propios del Modernismo, ya que las circunstancias históricas y ambientales fueron las mismas para todos ellos.

El término Modernismo es anterior al de Generación del 98. Desde finales del siglo XIX se llamó modernistas a todos los autores que querían renovar el panorama literario anterior: se oponen al Realismo y a la poesía prosaica de finales del siglo XIX (salvo Bécquer y Rosalía de Castro, que serán tomados como modelos). Este movimiento de renovación nace prácticamente a la vez en Europa y en América. De todos modos, podemos afirmar que los primeros fueron los autores hispanoamericanos, representados fundamentalmente por Rubén Darío.

El Modernismo –considerado en muchos casos un neorromanticismo– busca un nuevo lenguaje basado en una nueva sensibilidad. Para ello, vuelve sus ojos hacia Francia, en concreto hacia dos movimientos literarios de la segunda mitad del siglo XIX:

  • El Parnasianismo: tiene como lema el Arte por el Arte, es decir, la búsqueda de la perfección poética desde un punto de vista formal, olvidando los contenidos más humanizados.
  • El Simbolismo: busca ir más allá de la realidad. Pretenden encontrar las significaciones profundas u ocultas de la realidad, lo que no vemos, los aspectos correspondientes a los estados de ánimo. Para ello recurren a los símbolos.

Características del Modernismo

Las características fundamentales de este movimiento de renovación poética son las siguientes:

  • Culto a la belleza sensorial: la luz, el color y los efectos sensoriales.
  • Cuidado de la forma: Pretenden que sus poemas tengan una gran musicalidad, y recurren a ampliar los ritmos y las formas métricas.
  • Expresión de lo subjetivo: Los autores escriben sobre paisajes, mujeres hermosas, reyes y príncipes, desfiles, paisajes exóticos; de aquí podemos deducir la insatisfacción que sienten hacia el mundo en el que viven y su afán por escapar y evadirse mediante su poesía.

En cuanto a la intimidad sentimental del poeta, unas veces es vitalista y alegre, y otras triste y melancólica. El paisaje se corresponderá simbólicamente con el sentimiento del poeta. Esto enlaza directamente el Modernismo con el posromanticismo de Bécquer o Rosalía de Castro.

  • Tono aristocrático y exquisito.
  • Búsqueda del “Arte por el Arte”, de lo bello como fin fundamental.

El principal representante del Modernismo es el nicaragüense Rubén Darío, cuyas obras fundamentales son Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza.

La influencia de este autor sobre los autores españoles de principios de siglo es decisiva e, incluso, los autores del 27 lo tenían como uno de sus modelos.

Características de la Generación del 98

El término Generación del 98 fue aplicado por José Martínez Ruiz, Azorín, a autores como Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Valle-Inclán, Antonio Machado y él mismo. Como vemos, algunos autores, como Antonio Machado o Valle-Inclán, participan igualmente de las características del Modernismo, lo cual refuerza la tesis de que en realidad no pueden ser separados Modernismo y 98.

En 1898 Cuba, Puerto Rico y Filipinas, las últimas colonias de ultramar que aún poseía España, consiguieron su independencia, tras varios años de guerra, con la ayuda de EE. UU. Este hecho histórico será reconocido desde entonces como el Desastre del 98 y da lugar a la decadencia definitiva de España. Se analizan las causas y se intentan buscar soluciones. A esto se dedicarán los autores encuadrados en el movimiento modernista denominado Generación del 98.

Temas fundamentales:

  • El paisaje: viajaron por España y la describieron, especialmente Castilla.
  • La historia: no se interesan por la Historia con mayúscula, es decir, la de los grandes hombres y las grandes batallas, sino por la historia del pueblo, de las personas que trabajan día a día, la de “los millones de hombres sin historia”, calificada por Unamuno como intrahistoria.
  • La literatura: Los autores del 98 se interesan por los clásicos de nuestra literatura, como el Poema de Mío Cid, Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Jorge Manrique, Fray Luis de León, Cervantes, Góngora
  • La vida y la muerte, el sentido de la vida, el paso del tiempo. Estas preocupaciones existenciales.
  • La religión: Posturas diversas, desde los católicos fervorosos como Azorín y Maeztu hasta los agnósticos como Baroja, pasando por los dubitativos, como Unamuno.

Entre los autores del 98 predomina el uso de la prosa para expresarse. La mayoría de las obras más importantes son novelas o ensayos. El estilo es muy personal en lo que se refiere a los autores de los que estamos tratando. Aun así, podemos citar algunas características coincidentes:

  • Reaccionan contra la retórica, el prosaísmo y la grandilocuencia de la literatura anterior. Se convierten en auténticos renovadores del panorama literario de principios de siglo.
  • El estilo es sobrio y directo. Importa el contenido e intentan que este llegue al lector de la manera más clara posible.
  • Cuidan la forma de su prosa.
  • Recogen palabras que están en desuso y las incluyen en sus escritos. Las ven como una muestra del pasado que hay que conservar.
  • Subjetivismo, entonación lírica y sentimental. Al igual que los autores románticos (Bécquer), asocian el paisaje al estado de ánimo, de ahí que el símbolo de la decadencia española sea la yerma meseta castellana.

Autores y obras destacadas del Modernismo y de la Generación del 98 son Manuel y Antonio Machado (Soledades, Campos de Castilla), Valle-Inclán, Salvador Rueda y Juan Ramón Jiménez (Arias tristes, Diario de un poeta recién casado o Platero y yo).

Las vanguardias europeas y la poesía española

En el primer tercio del siglo XX aparecen en Europa una gran cantidad de movimientos culturales (no sólo literarios) y artísticos basados en la provocación, la ruptura con lo anterior y el intento de buscar caminos nuevos al arte. Son las vanguardias, también conocidas como los ismos.

Características comunes de las vanguardias

Las características comunes de todos estos movimientos serían las siguientes:

  • Oposición a la lógica, a la racionalidad y exaltación de la imaginación creadora sin trabas.
  • Experimentación continua en busca de la originalidad.
  • El Arte por el Arte, alejado de la realidad.

Movimientos vanguardistas fuera de España:

  • Futurismo: Marinetti.
  • Surrealismo: André Breton. En la base de este movimiento están la teoría del subconsciente como fondo psíquico donde se acumulan los deseos frustrados o los impulsos reprimidos, descubierta por Freud, las teorías sociales de Marx, y el irracionalismo. Se pretende sacar al exterior todo lo que el poeta, como representante de los humanos, guarda en su subconsciente. Para ello, el Surrealismo propugna la escritura automática como principal técnica literaria. Otra técnica es la trascripción de los sueños.

En España, el Surrealismo se dio mezclado con otros movimientos de vanguardia. Afectó a la forma de expresión antes que al contenido. Los poetas españoles más influidos por el Surrealismo son Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Federico García Lorca.

En España hubo un autor en estos años que sirvió de impulsor de todos estos movimientos. Este no es otro que Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), conocido simplemente como “Ramón”. Participó en todos los movimientos renovadores y defendió las nuevas tendencias. Creó la greguería hacia 1910. Se trata de frases breves que recogen una idea original o una metáfora insólita a través del humor, el lirismo y el juego verbal.

Los poetas de la Generación del 27 fueron los que más rendimiento sacaron de estas nuevas tendencias. En España surgieron el Ultraísmo (que toma el nombre de la revista Ultra) y el Creacionismo, cuyo principal representante es Gerardo Diego.

La poesía del grupo poético del 27: etapas, autores y obras representativos

El acto organizado en 1927 en Sevilla para conmemorar el tercer centenario de la muerte de Góngora es determinante para agrupar a todos estos poetas en torno a un hecho generacional. Góngora fue recuperado y valorado en su justa medida. De hecho, hoy en día es uno de los principales poetas de la literatura española, lo cual se debe, en gran medida, a los autores del 27.

Todos los autores del 27 procedían de la alta burguesía y la mayoría se encontraron en la conocida Residencia de Estudiantes de Madrid. La colaboración de los autores del 27 en las mismas revistas literarias es otro hecho que debe ser tenido en cuenta.

Etapas de la Generación del 27

  1. Hasta 1927: Influjo de las primeras vanguardias. Tonos becquerianos y modernistas. Poesía pura.
  2. Desde 1927 hasta 1936: La lírica se rehumaniza.
  3. Después de la guerra: El grupo se dispersa y podemos considerar que la Guerra Civil Española marcó el fin de la Generación como tal. Lorca murió asesinado; Salinas, Guillén, Cernuda y Alberti tuvieron que exiliarse; Alonso, Aleixandre y Diego permanecieron en España. Cada autor siguió un camino personal y estético, y los lazos que existían entre los autores de la Generación se rompieron bruscamente.

Características de la poesía de la Generación del 27

  • Intentan la renovación estética de nuestra poesía. Para ello, toman las innovaciones que aportan las vanguardias, aunque sin olvidar la importancia de la tradición literaria española.
  • En sus poemas, cuidan y renuevan la forma. La metáfora se convierte en el recurso literario más importante y adecuado para expresar los contenidos surrealistas.
  • La libertad métrica es uno de los rasgos característicos de este grupo.
  • Evolucionan desde el punto de vista temático. Al principio la preocupación principal era la forma del poema, el arte por el arte, pero poco a poco (bajo la influencia del Surrealismo) los autores del 27 desarrollan una poesía humanizada, más preocupada por el dolor, la alegría o los recuerdos. La Guerra Civil acentúa esta visión humanizada de la poesía, hasta el punto de que muchos autores se decantan por los temas comprometidos.

Los principales autores que conforman esta Generación son: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Federico García Lorca (Romancero gitano, Poeta en Nueva York), Vicente Aleixandre (Sombra del paraíso), Dámaso Alonso, Luis Cernuda (La realidad y el deseo), Rafael Alberti y Miguel Hernández.

Juan Ramón Jiménez ya había dejado claro su propósito de renovación del lenguaje y la forma poética basándose primero en el Modernismo y, posteriormente, en la experimentación y la poesía pura. Por ello, fue tomado como un maestro-modelo por los autores del 27. Además, no debemos olvidar la influencia que reciben asimismo de las vanguardias y de los autores clásicos.

La poesía desde 1939 a los años 70

Hacia el exilio partieron, por causa de la guerra, poetas de la Generación del 14 y la mayor parte de los poetas del 27. Al salir de España tenían una trayectoria literaria reconocida. Allí rehicieron sus vidas como editores, profesores, conferenciantes…

Poesía testimonial

Poesía desarraigada

Marcada por la aparición de Hijos de la ira de Dámaso Alonso. Esta poesía no interpreta el mundo como un todo armonioso, sino como angustia y caos. Se caracteriza por un estilo sencillo y directo.

Poesía arraigada

Otros escritores intentan olvidar la crueldad de la guerra y presentan en sus poesías una intimidad emocionada. Estos poetas pertenecen al bando de los triunfadores y han salido de la guerra con un afán optimista de claridad, de perfección, de orden. En lo que respecta a los temas, dominan en su poesía un firme sentimiento religioso y una ideología conservadora junto a los temas tradicionales: el amor, el paisaje, la belleza de las cosas. En esta línea se inscriben poetas como Luis Rosales, Leopoldo Panero, entre otros.

Poesía social

Del desarraigo, la poesía pasa a poner su atención en el hombre que sufre, y de ahí a la preocupación social. El poeta sale a la calle, contempla y denuncia la injusticia, el dolor y la miseria. La poesía se utiliza como arma para cambiar el mundo y para despertar la conciencia política de los lectores. Esta poesía, siempre en conflicto con la censura, la cultivan poetas como Gabriel Celaya, José Hierro o Blas de Otero (Pido la paz y la palabra).

Poesía del conocimiento

En el período que va desde el final de la guerra hasta los años setenta se sucedieron en España numerosas tendencias poéticas entre las que destacaremos las siguientes:

Esta tendencia se desarrolló fundamentalmente durante los años sesenta y sus autores fueron denominados también “Generación del 50”. Se trataba de poetas que, partiendo de la poesía social, cultivaron una poesía más personal e intimista, convencidos de que emplear la poesía como arma política no había sido eficaz. Tenían como la generación anterior una profunda preocupación existencial o social, pero su desacuerdo con el mundo se manifestó a través de un cierto escepticismo. En la forma, mantuvieron un tono coloquial en sus poemas, pero depuraron y cuidaron mucho más el lenguaje y la expresión que los poetas sociales.

Sus autores más representativos fueron Ángel González con Grado elemental, José Ángel Valente con La memoria y los signos, Jaime Gil de Biedma con Compañeros de viaje y Claudio Rodríguez con Don de la ebriedad.

La poesía desde los años 70 a nuestros días: tendencias, autores y obras representativos

El final del franquismo y el inicio de la democracia supusieron el final de la censura, la vuelta de los poetas exiliados como Alberti y la incorporación plena de España al bloque occidental; pero no transformaron las condiciones de difusión del género poético, que siguió reducido a un público minoritario. Durante esta época se han dado múltiples tendencias poéticas, entre las que destacamos las siguientes:

La poesía culturalista

Se llama así a una tendencia que agrupa a los poetas que se dan a conocer con la antología de José María Castellet Nueve novísimos poetas españoles (1970) como Pedro Gimferrer, Martínez Sarrión o Félix de Azúa.

Entre los rasgos más destacados de estos autores están su vasto bagaje intelectual que integra la tradición y la vanguardia, la influencia que sobre ellos ejercen los medios de comunicación y por ello son constantes sus referencias a la sociedad de consumo (el cine, la música pop, el deporte, los tebeos). Por otra parte, contrarios a la poesía social, defienden explícitamente la ineficacia de la poesía para cambiar el mundo, por lo que la experimentación lingüística es la única justificación de la creación artística. Por ello cultivan un nuevo vanguardismo y defienden la libertad absoluta del poeta: utilización de la escritura automática e incorporación de las técnicas de collage, el verso libre amplio, la disposición visual y tipográfica del poema (poemas visuales) o la prosa libre…

La poesía de la experiencia

La poesía de la experiencia se da durante los años ochenta y noventa. Sus poetas propugnan una nueva sentimentalidad que parte de la tradición y la inteligibilidad del texto. Se recuperan la métrica, la rima y la estrofa. Cultivan una poesía realista, que habla de la vida y de la realidad cotidiana de carácter urbano, con una expresión coloquial y que revaloriza el humor y la parodia. Dentro de esta tendencia destacan los poetas Luis García Montero (Diario cómplice) y Felipe Benítez Reyes (Sombras particulares). Progresivamente, esta tendencia se fue manifestando en favor de un compromiso social del poeta frente a lo que consideran un mundo injusto e insolidario con el sufrimiento ajeno.

La poesía neovanguardista

A partir de los años ochenta y noventa del siglo pasado se extiende la estética de la posmodernidad que asume los presupuestos artísticos transgresores de las vanguardias de inicios del siglo XX, pero sin manifestar la carga política antiburguesa que las caracterizaba.

Sobresalen entre ellos poetas que desarrollan elementos surrealistas como Blanca Andreu o Leopoldo Panero. También podemos añadir la corriente de la llamada poesía visual, que parte del futurismo, el dadaísmo y el cubismo y que por medio de palabras intenta reflejar imágenes siguiendo estructuras caligramáticas y jeroglíficas. Entre sus autores podemos destacar a Fernando Millán, Antonio Gómez o José Carlos Beltrán.

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