Romanticismo, Impresionismo y Postimpresionismo: Claves de los Movimientos Artísticos del Siglo XIX


Romanticismo, Impresionismo y Postimpresionismo en el Arte

El Romanticismo

Concepto y Contexto

El Romanticismo surgió a principios del siglo XIX en paralelo al Neoclasicismo, dentro del mismo contexto histórico. En este período, la Revolución Industrial comenzó en Inglaterra y se expandió por Europa. Al mismo tiempo, influencias del pensamiento de Rousseau impulsaron una visión subjetiva del mundo.

Los románticos valoraban lo emocional, lo irracional, lo trágico y lo exótico, sintiendo atracción por España, Oriente y la cultura árabe. También reivindicaron la Edad Media, lo que llevó al auge del estilo neogótico. La naturaleza fue vista como una fuerza dinámica y el amor como algo incontrolable y, a menudo, trágico.

Uno de los aspectos más innovadores del Romanticismo fue la reivindicación del artista como ser independiente, que utiliza el arte para expresar sus sentimientos e impresiones sobre el mundo sin someterse a normas externas.

El Artista Romántico y la Bohemia

El Romanticismo cambió la relación del artista con la sociedad. Hasta entonces, los artistas trabajaban al servicio de las clases dirigentes, respondiendo a encargos específicos. Sin embargo, el artista romántico rompió con esta tradición, priorizando su visión personal sobre las normas establecidas.

Se enfrentaron al academicismo neoclásico y adoptaron un estilo de vida al margen de la sociedad. Es en esta época cuando aparece la figura del artista bohemio, que vive y crea con independencia, marcando el inicio de la modernidad en el arte.

Innovaciones en la Pintura Romántica

A principios del siglo XIX, el arte académico imponía una técnica basada en un dibujo preciso y el uso de veladuras para lograr superficies pictóricas homogéneas. Los temas principales eran retratos de monarcas y escenas históricas con un propósito didáctico y patriótico.

Sin embargo, la pintura romántica reaccionó contra estos principios. Mientras que los neoclásicos se inspiraban en Grecia y Roma, los románticos miraban hacia la Edad Media y los ambientes orientales y exóticos, con especial interés en España por su pasado islámico.

En cuanto a la técnica, la pintura romántica recuperó el uso del color como elemento fundamental en la composición. Artistas como Géricault y Delacroix retomaron principios del Barroco, con pinceladas vibrantes, empastes gruesos y contrastes lumínicos dramáticos.

Pintores Románticos Franceses

Aunque considerado neoclásico, Ingres tuvo cierta afinidad con el Romanticismo por su interés en temas orientales, como en La odalisca y El baño turco.

  • Antoine-Jean Gros: Representó a Napoleón en sus campañas militares, mostrando la guerra de manera menos heroica y más testimonial.
  • Théodore Géricault: Su obra se caracterizó por el uso de pinceladas sueltas, contrastes violentos de luz y composiciones dinámicas. Sus primeros trabajos exaltaron a los soldados napoleónicos como héroes modernos (Oficial de cazadores a la carga), pero también exploró lo irracional en retratos de enfermos mentales (La Loca). Su obra más célebre es La balsa de la Medusa.
  • Eugène Delacroix: Prototipo del pintor romántico, abordó temas políticos (La Libertad guiando al pueblo, La matanza de Quíos), exóticos (La muerte de Sardanápalo), e históricos medievales (La toma de Constantinopla por los Cruzados). Admirador de Rubens y Rembrandt, usó pinceladas sueltas y colores vibrantes.

El Romanticismo en Alemania

Los pintores románticos alemanes mantuvieron una técnica más cercana al academicismo neoclásico y con frecuencia plasmaron temas religiosos.

  • Caspar David Friedrich: Dio especial protagonismo a la Naturaleza, presentándola como imponente y sobrecogedora, reflejo de la Creación divina. Sus figuras humanas, pequeñas ante la inmensidad del paisaje, transmiten la insignificancia del hombre ante la naturaleza.
  • Los Nazarenos: Grupo de artistas germanos que buscó unir la pintura con la espiritualidad. Se establecieron en un monasterio en Roma y se inspiraron en el arte del Quattrocento y en pintores góticos germánicos. Entre sus miembros destacan Overbeck y Pforr.

El Romanticismo en Inglaterra

Inglaterra destacó en la pintura paisajística con dos figuras fundamentales:

  • John Constable: Revolucionó la pintura de paisaje al trabajar al aire libre, utilizando empastes gruesos y aplicando el color con espátula. Sus cielos tienen un papel fundamental en sus composiciones.

El Impresionismo

Origen y Contexto

El Impresionismo surge en Francia hacia 1870 y recibe su nombre de manera despectiva por un crítico al ver el cuadro de Monet Impresión: Amanecer (1872). Su aparición no puede entenderse sin la influencia de pintores anteriores como Constable, Corot y los artistas de la Escuela de Barbizón, quienes comenzaron a pintar paisajes del natural. Mientras que los académicos veían la naturaleza como inferior al intelecto, los realistas de Barbizón impulsaron la pintura al aire libre y el paisaje como un género digno.

Influencias Científicas y Tecnológicas

El desarrollo del Impresionismo se benefició de avances científicos en la teoría de la luz y el color. Investigadores como Chevreul formularon la ley del contraste simultáneo de los colores y Delacroix realizó descubrimientos intuitivos sobre los contrastes cromáticos. Además, la creación de nuevos pigmentos químicos amplió la paleta de los artistas, mientras que la invención del tubo de plomo para contener pintura permitió llevar los materiales a cualquier sitio, facilitando la pintura al aire libre.

La Fotografía y el Arte Japonés

La fotografía, en auge en el siglo XIX, influyó en los impresionistas, ya que compartía su visión fragmentaria de la realidad y el interés por escenas naturalistas. Tanto la fotografía como el Impresionismo dependían de la luz como elemento esencial. Asimismo, las estampas japonesas de Hiroshige y Hokusai inspiraron a los impresionistas en la composición y la distribución de los espacios en sus cuadros.

Características del Impresionismo

El Impresionismo es clave en la evolución de la pintura moderna al redefinir qué constituye la imagen pictórica. Para los impresionistas, la luz y su incidencia en los objetos determinan el color, que se convierte en el elemento esencial de la pintura. Su objetivo era capturar la fugacidad de los efectos lumínicos en distintos momentos del día y condiciones atmosféricas.

Algunos artistas como Monet, Pissarro, Sisley y el primer Renoir popularizaron la pintura al aire libre, aunque con retoques en el estudio. La técnica evolucionó con pinceladas cortas y empastadas, renunciando a la representación de texturas concretas en favor de los efectos cromáticos. Aplicando la teoría del contraste simultáneo de Chevreul, los impresionistas lograban que los colores interactuaran y se mezclaran en la retina del espectador.

Otra innovación fue la eliminación del «color mental» que atribuimos a los objetos. En vez de representar un tronco marrón, lo pintaban en tonos azules o morados según las condiciones lumínicas del momento.

El Impresionismo y la Vida Urbana

París y su entorno fueron escenarios recurrentes para los impresionistas. Incluso al pintar paisajes naturales, su visión se mantenía influenciada por su experiencia urbana. En tren, se desplazaban a las afueras de la ciudad, a lugares frecuentados por los parisinos para el ocio.

Edouard Manet y su Influencia

Edouard Manet, admirador de Velázquez y Goya, fusionó la tradición pictórica con una visión revolucionaria. Introdujo una iluminación «quemada» que eliminaba los tonos medios del claroscuro tradicional. Obras como El almuerzo campestre y Olimpia provocaron escándalo por su reinterpretación crítica de temas clásicos. Manet influyó en los impresionistas y adoptó su técnica, aunque sin participar activamente en su movimiento.

Otros Artistas Impresionistas

Dentro del Impresionismo también se incluyen artistas como Berthe Morisot, cuyas escenas domésticas reflejan el limitado mundo femenino del siglo XIX. Por otro lado, Edgar Degas, con su estilo propio, retrató escenas del ballet, la vida nocturna parisina y la clase obrera con una mirada naturalista.

Rechazo Inicial del Público

La brecha entre el gusto del público y la pintura moderna se agrandó con el Impresionismo. Los burgueses veían en sus obras simples manchas de color, sin contornos ni dibujo definido. Los artistas fueron marginados y rechazados en los Salones oficiales de París, viéndose obligados a exponer en los «Salones de los Independientes». Solo un pequeño grupo de entendidos apreciaba su arte, aunque carecía de recursos para comprar sus obras. Con el tiempo, la sociedad terminó aceptando y valorando el Impresionismo, consolidándolo como una corriente fundamental en la historia del arte.

El Postimpresionismo

A partir de 1880, algunos artistas que se formaron en el Impresionismo lo consideraron superado y buscaron nuevas formas de expresión más personales. Entre ellos estaban Cézanne, de la misma generación que Monet, y otros más jóvenes como Gauguin, Van Gogh y Toulouse-Lautrec. Estos artistas fueron precursores de distintas corrientes del siglo XX: Cézanne influyó en el Cubismo, Gauguin en las tendencias abstractas más líricas y Van Gogh en el Expresionismo.

Cézanne

Cézanne, aunque influenciado por el Impresionismo, desarrolló un lenguaje propio reduciendo las imágenes a elementos geométricos y planos. En sus naturalezas muertas, introdujo diferentes puntos de vista en una misma imagen, lo que lo convirtió en referente para los cubistas. En sus cuadros de bañistas, su búsqueda de lo esencial se acercó a un nuevo clasicismo vinculado a la tradición francesa de Poussin.

Los jugadores de cartas (1892) refleja su reducción geométrica de las figuras, con cuerpos y objetos voluminosos y físicos. La montaña Sainte Victoire (1902-04) es un tema recurrente en su obra; en este cuadro la montaña está construida con pequeños planos de color mediante pinceladas paralelas, buscando su esencia física en lugar de efectos lumínicos.

Van Gogh

La vida de Van Gogh está estrechamente ligada a su obra. En sus diez años de carrera pasó por diversas crisis personales y cambios estilísticos, alcanzando su madurez en los últimos tres años de su vida. En su pintura, el color y la pincelada gestual transmiten sensaciones y estados de ánimo. Su ejecución era inmediata y febril, llegando a pintar dos cuadros al día. A pesar de ser incomprendido en vida, su influencia fue decisiva en el Expresionismo y en tendencias subjetivistas posteriores.

Terraza del café de la plaza del Forum en Arles de noche (1888) muestra su lenguaje pictórico plenamente desarrollado, sacrificando el realismo lumínico en favor de la expresión de sensaciones. Autorretrato (1889) destaca por su armonía de tonos azules con pinceladas curvas y dinámicas que generan inquietud. La iglesia de Auvers (1890), pintado poco antes de su muerte, presenta un paisaje distorsionado y cielos turbulentos que reflejan su angustia emocional.

Gauguin

Paul Gauguin, inicialmente aficionado y coleccionista de arte impresionista, se volcó en la pintura tras perder su trabajo en la bolsa. Buscó una expresión más personal basada en la pureza espiritual y el primitivismo. Viajó a Bretaña, Panamá, Martinica y Polinesia, donde desarrolló su estilo caracterizado por la síntesis de forma y color.

Defendió un arte que eliminara lo superfluo para retener la esencia. Su impacto en el Expresionismo espiritual y en la abstracción fue notable.

Visión tras el sermón (1888), pintado en Bretaña, ilustra su madurez estilística con grandes masas de color bien definidas y una ausencia de profundidad espacial tradicional. Araerea (1892), pintado en Tahití, representa una escena bucólica con indígenas y una armonía cromática que crea un efecto misterioso.

Rodin y la Escultura

Auguste Rodin trabajaba en barro y escayola antes de vaciar sus esculturas en bronce o mármol, dejando visible la impronta de sus herramientas. Aunque se lo ha relacionado con el Impresionismo por su acabado inacabado, su obra se asocia más con el Simbolismo por su enfoque sensual y temático.

Las Puertas del Infierno fue un proyecto en el que trabajó toda su vida, del cual derivaron obras icónicas como El Pensador, El Beso y La Danaide. Esta última, inspirada en la mitología griega, representa a una mujer exhausta apoyada en su brazo, con formas fluidas y un cabello que Rilke describió como «líquido». Su contraste entre la superficie pulida del cuerpo y el mármol rugoso del fondo refuerza la desesperanza del personaje.

Rodin influenció a escultores como Brancusi y dejó una huella imborrable en la escultura moderna.

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