Verdad y Justicia en Edipo Rey
Si se descarta lo familiar como principal factor desencadenante de la tragedia, la búsqueda de la verdad aparece como el tema principal. Edipo debe resolver un crimen, el de Layo, y condenar al asesino para salvar a su pueblo de la peste. Cuando se descubre al culpable, el mismo Edipo es condenado, no por haber cometido el incesto con su madre, sino por haber asesinado a su padre.
La búsqueda de la verdad se presenta como un conflicto que implica dos cuestiones fundamentales:
- Se debe llegar a la verdad para que la sociedad viva en paz.
- La verdad se expresa de dos maneras: a través de predicciones de los dioses y a través de testimonios humanos.
La Verdad Revelada por Mitades: La Perspectiva de Foucault
En La verdad y las formas jurídicas, Michel Foucault plantea que en el poema épico La Ilíada de Homero (siglo VIII a.C.) aparece el procedimiento primitivo que los griegos consideraban válido para llegar a la verdad. En esta obra, Menelao acusa a Antíloco de haber cometido una maniobra irregular durante una carrera de carros. Para probar que está diciendo la verdad, lanza un desafío:
“Pon tu mano derecha sobre la cabeza de tu caballo; sujeta con la mano izquierda tu fusta y jura ante Zeus que no cometiste irregularidad”.
Entonces, Antíloco no jura, reconociendo su culpa, dado que todo juramento, desde el punto de vista religioso, implicaba un compromiso ante los dioses y, en caso de jurar en falso, los dioses inevitablemente castigaban el perjurio.
Pero Foucault sostiene que, en cambio, en Edipo Rey la verdad se presenta por mitades y que es indispensable la presencia de un testigo.
Las Tres Revelaciones de la Verdad
- La primera revelación de la verdad por mitades corre por cuenta de los dioses: por un lado, el oráculo de Apolo afirma que la peste que aflige a Tebas es consecuencia de un crimen no resuelto; por el otro, Tiresias, el adivino, siguiendo las revelaciones que los dioses le han transmitido, afirma que Edipo es el culpable de la muerte del Rey Layo y que será desterrado y cegado. Estas dos mitades se unen para hacer conocer una verdad predictiva, una verdad sobre el futuro.
- La segunda revelación está a cargo de los reyes: Yocasta le cuenta a Edipo de qué manera varios hombres han asesinado a Layo en el cruce de tres caminos; Edipo completa esta información hablando de su llegada a Tebas y de qué forma mató a varios hombres en el cruce de tres caminos. Una nueva verdad se presenta, pero se trata de una verdad de oídas: Yocasta no presenció el hecho, por eso solo puede reproducir lo que otros le han contado.
- La tercera revelación es la que surge de unir los testimonios de los hombres comunes (el sirviente y el pastor). El primero le informa a Edipo que no es hijo de los reyes de Corinto, sino que él se lo había entregado a ellos porque no podían procrear. El pastor, por su parte, confirma que el niño que le había entregado al mensajero era hijo de Yocasta y Layo. La tercera verdad está revelada; los testigos, aquellos que estuvieron presentes, dicen lo que vieron.
Entonces, la verdad en Edipo Rey es dada por partes que se complementan: la verdad de los dioses, que apunta hacia el futuro, y la de los hombres (reyes, mensajeros y pastores), que se reconstruye buscando en el pasado.
La Figura del Tirano y la Unión de la Verdad
La concepción de la verdad por mitades analizada por Foucault implica que la realidad está compuesta mutuamente, y esto se expresa también a nivel social. En Edipo Rey, la parte de la verdad correspondiente a los dioses (Apolo y Tiresias) se confirma con el testimonio de los representantes del nivel más bajo de la sociedad: el mensajero y el pastor.
Pero para que ambas partes de la verdad se unan, alguien tiene que oficiar de intermediario entre estos dos niveles, el inferior y el superior, y ese es precisamente el rol de los reyes (Yocasta y Edipo). Para Foucault, la figura principal de la obra es la del rey de la ciudad, a quien los griegos denominaban «tirano«. Por eso dice: la obra se llama Edipo Rey y no Edipo el incestuoso o Edipo parricida, con lo cual se pone en el centro de la cuestión su condición de gobernante.
El tirano griego es un tipo particular de gobernante que vela por el pueblo, ya que es el mediador entre los dioses y los mortales. Por eso, para asumir el poder debía superar alguna prueba en la que se ponía en juego un tipo de saber especial y tenía que demostrar su superioridad respecto a los otros hombres. Este saber debía permitirle interpretar el enigmático designio de los dioses. Edipo es un representante fiel de este tipo de gobierno: no accede al poder por herencia (no sabe que es el hijo de Layo), sino por responder correctamente el enigma que le plantea la Esfinge, una criatura creada por los dioses.